viernes, 10 de febrero de 2017

Las instituciones populares como clave de los mecanismos democráticos





A lo largo de la historia, han existido momentos de cambio que han permitido un avance sociopolítico sin precedentes, alterando los estamentos y las instituciones de forma tal que esos avances han trascendido la esfera administrativa para transformar la realidad social.
Desde la abolición de la esclavitud legal, al sufragio universal o la creación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la mejora en los derechos de la población frente a las élites gobernantes nunca se llevó a cabo en las esferas de los gobiernos o las instituciones, sino que eran fiel reflejo del clamor de la sociedad civil y su defensa de un mundo más justo, con igualdad de oportunidades.

Los procesos de cambio obedecen por tanto a una combinación de factores múltiples, entre los que se encuentra el binomio instituciones-movimiento popular del que tanto hemos escuchado hablar en los últimos tiempos. En nuestro país, a medida que las condiciones de vida mejoraban y se extendía el acceso a la educación y la cultura (barreras que separaban al "pueblo" de la clase dirigente), surgían movimientos sociales y políticos, asociaciones vecinales e incluso organizaciones que se hacían cargo de la dejadez de funciones de las propias instituciones.

Decía Plauto que "Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro", pero esta forma de institucionalidad popular es una muestra más del talante solidario del ser humano, siempre predispuesto a extender la fraternidad popular y ayudar a quienes se ven privados de derechos fundamentales ante el distanciamiento, cada vez mayor, entre los gobernantes y la calle. El "otro" es un reflejo de nuestro yo, un espejo en el que contemplamos nuestra propia humanidad, o nuestra carencia de empatía. Difícilmente podría Donald Trump hablar de la inmigración con absoluto desprecio si mantuviese un pie en la calle en lugar de permanecer aislado del mundo, contemplándolo desde un trono cual mesías.

Es por tanto necesario desterrar el mito "institución vs calle", que confronta dos términos que no pueden entenderse sino de forma complementaria; es precisamente el pueblo, a través de la presión social y mediante portavocías espontáneas, quien vehicula y vertebra el cambio en la institución "oficial", y no al contrario. El movimiento feminista, la lucha contra la segregación racial o ejemplos más cercanos, como la PAH en España, funcionan como altavoces de una sociedad en plena maduración, y permiten a su vez generar pedagogía en quienes desconocen los diferentes problemas que asaltan a los distintos colectivos.

Recientemente hemos visto cómo en nuestro país, a partir de la presión popular de los movimientos sociales y la sociedad civil, surgían movimientos de cambio que alcanzaron con gran éxito y en un tiempo récord las instituciones, dando voz a las demandas ciudadanas. Los ayuntamientos del cambio, la presencia del grupo confederal de Unidos Podemos en el Congreso de los Diputados y el Senado, no pueden ser explicados sin ese binomio complementario y nunca excluyente: institución y calle, que no institución o calle.

En los últimos tiempos asistimos a un debate enconado que gira en torno a esta dupla, confrontando términos que se correlacionan para dar lugar a un nuevo mundo, pero la realidad es que no podemos comprender las instituciones sin gobernar escuchando para conocer al conjunto social. Esa forma de gobierno, alejada del cambio, se corresponde con el Despotismo Ilustrado, paternalista y benevolente, pero a la vez distante y desapasionado. Toda vez, asistimos a un momento histórico en el que la presencia de miembros de los movimientos sociales en las propias instituciones ha derivado en un mayor énfasis en la participación y la toma de poder de la ciudadanía, siendo un gran ejemplo la labor de Ahora Madrid en el Ayuntamiento de Madrid, con la incorporación de los presupuestos participativos, los Foros locales, o la I Consulta Ciudadana que tendrá lugar próximamente.

Sin embargo se correría el peligro de olvidar el excelente mecanismo de control que suponen las instituciones populares, siempre vigilantes y conocedoras del medio y las necesidades de la ciudadanía, además de su labor de cercanía y su flexibilidad organizativa. Un pueblo organizado, conocedor del funcionamiento y los mecanismos democráticos, tiene mayor capacidad para evitar, no ya la injusticia, sino el enquistamiento institucional y el distanciamiento de los gobernantes. Cuando un gobierno, sea a nivel municipal, autonómico o estatal, vive con un pie en las instituciones y otro en la calle, se produce una constante renovación que permite que las instituciones se adapten al medio social, y no que el medio social sea moldeado o incluso degradado por causa de un mal gobierno. Incluso quienes poseen una ética intachable corren el riesgo real de sufrir un proceso de transformación en élite por la normalización de esa toma de distancia que supuestamente permite la adopción de un punto de vista objetivo. Independientemente de su signo político, el paternalismo político siempre se transforma en imposición y absolutismo, motivo por el cual abomina de estas instituciones populares. No es sólo que exista una intencionalidad de desatender las demandas de la sociedad civil, es que existe un completo desconocimiento del ecosistema social y las desigualdades que en él se producen.

Por eso es nuestra obligación fomentar la participación ciudadana y de la sociedad civil, implicarnos y mantener siempre una visión inclusiva, que no olvidar que quienes no forman parte de las instituciones tradicionales son sujetos políticos con capacidad real de generar cambios. No olvidar que las instituciones populares son un garante del control democrático y, sobre todo, del avance sociopolítico. Como dijo Martin Luther King: "El día se ha ido para el patriotismo superficial", el patriotismo que no piensa en las personas, sino en términos abstractos, que cuantifica las vidas y sus problemas como si fueran simples cifras en el papel. Un patriotismo alejado de la gente y de la calle, que gobierna sin prestar atención al contexto y al tejido asociativo, que no toma en cuenta la opinión de quienes organizan sus barrios y sus distritos, de quienes velan por el cumplimiento de los derechos.
Es hora de reconocer el patriotismo real, el de las instituciones populares, las mareas, las asociaciones y colectivos de vecinos y vecinas. Es hora de hacer política, no para la gente, sino con la gente.


sábado, 23 de enero de 2016

El Partido Popular, primer partido imputado en democracia.



http://www.publico.es/politica/pp-primer-partido-imputado-democracia.html 

El Partido Popular, el primer partido imputado en democracia. No miremos al otro lado del océano mientras nos saquean.
La situación de varios partidos con necesidad de pactos no es "inestabilidad". Se llama búsqueda de consenso, y varios de los mejores gobiernos del mundo llevan haciéndolo décadas. Gobiernos más estables que el de USA, Francia, o España.
La realidad es que la mayoría absoluta implica un problema, entre otras cuestiones, por falta de control externo y pérdida de perspectiva ante las críticas.
Pero un problema aún mayor es cuando la gente confunde poder ejecutivo, legislativo y judicial, y juega a ser Dios con todos ellos. Justificar eso es caer en un hermetismo mental preocupante.

miércoles, 16 de julio de 2014

La democracia oligárquica

No me pidáis que llame democracia al gobierno distante que no cumple sus promesas, que huye de sus responsabilidades, que mira por un porcentaje ínfimo de la población, que quiere a los hijos del país incultos y dóciles, que desprecia la ciencia, las artes y la cultura, y que habla de la rentabilidad de la salud o la educación.

Si soy un radical, si pertenezco al eje del mal, si soy un terrorista o un nazi por defender mi país, por defender a sus ciudadanos y una democracia participativa, con los tres poderes independientes... qué no será quien modifica la constitución a petición de un gobierno extranjero y un poder económico, vendiendo nuestra soberanía nacional a cambio de poder y apoyo de la banca. Qué no será esa persona que habla de la mala imagen de un niño comiendo en un comedor y el "asesinato" del aborto, pero no se preocupa de los vivos ni de la salud del niño, y no tanto de su imagen.

Marca España... convertir una nación en un producto de consumo, al servicio de la voracidad de "los mercados", que no son sino especuladores y lobbies que, a día de hoy, son los verdaderos gobernantes de este pobre y ruinoso páramo... Nuestra marca es la corrupción, la pobreza, la desatención, la incultura, un sistema educativo deficiente... Nuestra marca son las horas extras no cobradas, la carencia de ayudas por paternidad, una seguridad social que se hunde y una sanidad privada que espera, ávida de sangre y euros.

No, no me pidáis que llame democracia a un sistema que no penaliza el incumplimiento de leyes electorales, que ha premiado campañas llenas de dislates, de acusaciones cruzadas, dirigidas para personas que no se cuestionan nada, con la coletilla del "y tú más" que pretende justificar el mal de unos en base al mal practicado por otros. Un acto deshonesto lo es sin necesidad de ser precedido por la falta de honestidad de quien gobernó antes...
Un sistema de dos partidos que hablan de "sus votos", sin tan siquiera pensar que los votos pertenecen a los seres humanos, a los miembros del estado. Votos que deberían ser considerados del ciudadano, un préstamo de 4 años, no una bula papal para hacer y deshacer al antojo de los políticos de turno y destruír el país. Pero cómo explicarle eso a quienes se creen en posesión del todo y de las partes... Y es que, se refieren constantemente a si mismos como el estado, cuando la realidad es que el estado, parafreseando a Rousseau, es la suma de las partes (ciudadanos, territorio, gobernantes...) que conforma el todo. Y ese todo, señores míos, no es vuestro cortijo.

España, ese país que sangra y llora, no es el cortijo de nadie. Es un territorio prestado, con ciudadanos que toman decisiones que afectan, no ya a su futuro, sino al futuro de la tierra que habitan, a sus futuros habitantes, a todos aquellos que aún no pueden decidir y, finalmente, a los ciudadanos del mundo.
No pretendan hacerme creer que la política es un "juego", no me hablen de las normas de ese juego, como si no pudieran ser cambiadas, pues la soberanía popular, la lógica y la razón, deben ser los gobernantes de cualquier nación.

No me llamen antisistema o traidor a la patria cuando yo me preocupo por el futuro de la patria, por la educación, por la contaminación, por el hambre, por la sanidad, o por los fondos de pensiones...
No se arroguen el patriotismo quienes venden el país y la soberanía nacional, quienes hablan de un juego o una marca, de quienes no entienden más allá de billetes y rechazan la ciencia y la investigación como hicieran los cromañones.

No, no me den lecciones, no me cataloguen, no me insulten, no categoricen, y no nos tomen por imbéciles.


miércoles, 2 de julio de 2014

Mamá me voy de España

"Mamá, me voy de España"
"Hija, piénsalo bien... Ya sé que las cosas son difíciles pero irse fuera siempre es complicado... Encontrarás algo. Estudia otro máster mientras..."
"No puedo... no tengo dinero, tengo 30 años y no tengo experiencia más que como becaria. No puedo seguir así. ¿Cómo voy a poder desarrollar una vida personal? ¿Cómo voy a tener hijos algún día? ¿Cómo voy a labrarme un futuro? Tengo 2 carreras, y me ofrecen sueldos de 700 euros... No... Me voy..."
"Y qué haré yo sin mi hija... ¿Por qué pasará esto?"

Esta conversación simulada es una situación común en los tiempos que corren, tiempos de crisis, corrupción y lucha social. El abandono del país por parte de muchas de las personas con mejor preparación de España. Entendamos por preparación, no únicamente la clásica alusión al estudiante universitario, sino lo referido a las mentes preclaras que, pudiendo aportar mucho a su país, deciden, generalmente por desesperación, marcharse de su patria. Evidentemente, este drama es mayor para el país cuando se trata de personas que han sido preparadas desde el punto de vista formativo con dinero estatal. La llamada fuga de cerebros, que parece haber alegrado a miembros de nuestro gobierno alegando que "volverán". Pero... ¿volverán teniendo su vida en otra patria, su nueva familia y amigos, cuando tuvieron que marcharse porque no se les dio ninguna oportunidad de quedarse?
La famosa niña de Rajoy tendría hoy un futuro opaco aunque tuviese tres carreras y ocho masters. Probablemente esa niña terminaría viviendo en Alemania, mendigando por un sueldo decente, sufriendo las miradas de quienes han nacido en el país, la intolerancia y la desconfianza arquetípica que siempre mostramos hacia los extranjeros.
Y es que, a día de hoy, nosotros, queridos españoles, nos hemos convertido en los nuevos rumanos de Europa, sólo que a diferencia de la oleada de trabajadores primordialmente físicos que trataban de huir de un régimen dictatorial, los emigrantes españoles son en mayor medida personas con titulaciones superiores que huyen de una supuesta democracia que torpedea cualquier intento de cambiar el sistema desde dentro, o que no permite al sistema judicial encausar a figuras públicas por causas de corrupción, cuestiones en las que nos parecemos sospechosamente a una dictadura.

No deja de resultar curioso que los padres de muchos de estos chicos, e incluso muchos de estos chicos, vean como un peligro para el futuro del país formaciones políticas que han surgido recientemente, informándose en los mismos periódicos y medios que les han mentido descaradamente durante años y que, de una forma u otra, realizan titulares y manipulan el lenguaje basándose en intereses de los grandes poderes económicos de este país, que concentran la mayor parte de la riqueza y a la vez la mayor parte de la economía sumergida y el fraude fiscal.
Escucho por la calle hablar a personas cuyo sueldo apenas les permite llegar a final de mes, personas que defienden fehacientemente un sistema que les margina y obliga a sus hijos a emigrar. Contemplo en pueblos y pedanías a personas solitarias cuya familia lucha en el extranjero por una vida mejor que la que no han podido tener en España, hablar de los peligros de un supuesto sistema comunista que le robaría sus pertenencias mientras alegremente defienden y votan a partidos políticos que tienen más imputados que habitantes hay en el pueblo. Repitiendo coletillas de la prensa, esa perversión manipuladora tan en boga en los años 30 y 40 por el ministerio de un tal Goebbels en el III Reich.

Mucha gente, ignorante de la realidad, trata de explicar que esto no es culpa del gobierno, que los mercados lo han decidido. No son conscientes de que los mercados son las mismas fuerzas económicas ante las cuales responde el gobierno de España, incluyendo la banca alemana y las empresas del IBEX 35. Los mercados no son dioses, ni duendes, ni empresas sin rostro ni accionista. No deciden cuando sembrar la cosecha, ni lanzas rayos desde el monte Olimpo a los mortales, aunque si arruinan países y destruyen vidas por el mero placer de revolcarse en su sucio y asqueroso dinero. Pero la soberanía se la entrega el gobierno.
 Recientemente, una organización ligada al Partido Popular, las FAES, ha expresado su descontento respecto al sueldo mínimo español, haciendo hincapié en que es excesivamente elevado y frena las expectativas de ganancias de los empresarios españoles. La realidad es que nuestros sueldos mínimos son de los menores de Europa (una tercera parte), que si bien la carga total de impuestos, llamada carga fiscal por habitante, no se cuenta entre las más altas de Europa, sí lo son los impuestos indirectos que afectan principalmente a la clase baja y media, es decir a los trabajadores comunes, mientras que los impuestos directos son cada vez más bajos y las grandes empresas ganan cada día más dinero.
Esta misma organización también ha dicho que las leyes del despido siguen siendo demasiado rígidas para el empresario y se ha quejado de otras cuestiones como las horas extras o los honorarios de jornada laboral en diversas ocasiones. Supongo que este tipo de organización es a la que no temen los padres cuyos hijos se han tenido que marcha del país.
Supongo que considera mucho más peligrosos a sus vecinos y conciudadanos cuando se reúnen en un parque para debatir cómo frenar esta situación de saqueo. Vivimos en el siglo XXI, y nos encontramos con una red de mentiras y falsedades dispuestas por el propio gobierno en las que incluso una vicepresidenta trata de lanzar a los fiscales que han defendido a políticos corruptos y miembros de la monarquía, contra el líder de uno de los partidos que más votos obtenido en las últimas elecciones de forma totalmente legal, por hablar de una explicación política sobre un tema ciertamente peliagudo siendo su profesión la de politólogo… una persona que busca y explica causas políticas, lo cual no implica justificar hechos. Esa mujer es una de las personas que aludía al movimiento 15M diciendo que no era normal y que se presentaran en las urnas, que entonces obtendrían crédito y respeto.

Y es que, pervertir el lenguaje es algo muy sencillo, como ya sabía Chomsky cuando realizó un tratado sobre manipulación de los medios hace ya unos cuantos años. Intelectual, por cierto, que se ha unido a las críticas vertidas contra el gobierno español por sus constantes campañas de difamación contra todo aquel que quiera cambiar el sistema desde dentro, desde fuera o, simplemente, de no quedarse sentado viendo cómo le roban el rancho.
Un país puede arruinarse y dividirse por muchos motivos. La apatía y la indolencia, o las ganas de mantenerse en la ignorancia, son formas de arruinarse vergonzosas, deshorosas, y poco patrióticas.
No puedes gritar arriba España y defender a quienes han esquilmado el fondo de pensiones, no debes decir que votas a los "tuyos" cuando tu voto no es pertenencia de un partido, sino de un programa electoral que ha de cumplirse.
No es de recibo que te quejes de que tus hijos viven en Alemania o de que le han quitado el subsidio a tu sobrino, o que la ley de dependencia y su cuasi-desaparación afecta gravemente a un familiar enfermo, cuando a la hora de votar, te crees las mentiras vertidas y criticas una asamblea vecinal porque eso es de "rojos", sin conocer el verdadero significado de la palabra democracia.

Así pues, cuando te preguntes por qué ocurre lo que ocurre, cuando salga un ladrón o un corrupto en la tele, un imputado, alguien sospechoso de financiación ilegal, un presidente que se reúne con dictadores y sonríe o un presidente de una junta que ha dado paseos en yates con narcotraficantes, pregúntate qué parte de la culpa ostentas tú al no buscar información veraz y actuar cómo si no fuera contigo.
Pregúntate quién ha dejado este país arruinado, quién es el patriota, si quien calla y otorga, o quien pelea por el bienestar social. Dile a tu hijo que se marcha porque tú no defiendes sus derechos, porque tienes miedo a quienes luchan por la libertad, que te aterra lo nuevo y prefieres que te roben y tu hijo se vea obligado a emigrar.
Que más vale malo conocido, como tantos otros estúpidos refranes españoles, "sabiduría popular" y picaresca que nos han llevado al "todo vale" y "dimitir es un nombre ruso".
Que lo haces para defender la marca España, esa que ven fuera como sinónimo de corrupción, malgasto y estulticia.
Que lo haces porque son "los tuyos", aunque jamás se dignarían desayunar contigo porque te consideran escoria, ralea de clase baja que sólo existe para dar apretones durante la campaña electoral.
Plantéate a quienes tienes miedo y quién está aterrorizándote. Y luego quéjate porque tu hijo se marcha del país...

jueves, 26 de junio de 2014

El suicidio, primera causa de muerte no natural en España

Hoy tenía pensado hablar del rey o el tema de las Sicavs ya que había pasado la tormenta, pero lo haré de un tema mucho más importante y que, a mi juicio, es un indicativo de la situación actual en nuestro país.
Quiero hablar ese drama que los políticos (bien denominados casta) niegan, al igual que lo hacen personajes como Marhuenda, Alfonso Rojo (cuyo panfleto se ha hecho eco de esta noticia) o Eduardo Inda cuando frivolizan con la situación de nuestro país. "En qué país vives tú", decía uno de ellos cuando otro hablaba de la pobreza de muchos ciudadanos. Frivolizando, sonrientes, llamando a otros proetarras y terroristas, cuando defienden un sistema psicópata, asesino, y que hace que algunos seres humanos alcancen tal grado de terror, que vean la muerte como última salida.

Es oficial que el suicidio se ha convertido, por encima de los accidentes de tráfico, la violencia, la dependencia al alcohol y otras drogas, o los accidentes laborales, en la causa de muerte no natural más extendida en nuestro país. Es oficial que muchos españoles se sienten tan abandonados que prefieren la muerte a la vida, que creen que no hay salida posible en una patria que les niega los derechos constitucionales básicos y trata de poner la mordaza a las voces que claman por un país justo, con un sistema económico progresivo y unos impuestos que reviertan en el ciudadano.

Esta noticia es descorazonadora. No voy a hablar más de los culpables, de la causa última, todos sabemos que parte de estas muertes se deben a la crisis, y me remito a quienes la han subsidiado y alzado para acabar con la clase media y ser "nobles distinguidos". El aumento de las muertes trágicas desde el inicio de la crisis ha sido tan gigantesco que ha superado a los accidentes en carretera o las muertes por violencia ajena (que, por cierto, también han aumentado).
Imagináos la desesperación de un ser humano para hacer esto, el grado de destrucción psicológica y moral que ha de sufrir, el dolor, el daño, la sensación de no valer nada. Como alguien que cursó estudios de psicología y que aún tiene interés por esta materia, soy capaz de describir la situación de una forma clínica, pero a la vez me siento incapaz de comprender cómo el ser humano puede ser tan atroz, tan inhumano, como para crear y fomentar una sociedad en la que el humanismo brilla por su ausencia, y las personas son meros productos de consumo. Me siento afortunado pues, mi situación, si bien dista mucho de ser buena o acercarse a tal estado, me permite comer todos los días y tener un refugio, en definitiva, tener esperanza.

Basta ya. Basta de esta infame creencia en un sistema que provoca muertes, dolor y desarraigo.
Basta de medir la sanidad, incluída la mental, en términos económicos y de rentabilidad financiera. Es una aberración que pensemos en rentabilizar la salud y la vida humana. Hay bienes que no se pueden capitalizar.
Basta de injusticias, de ahogar al ciudadano con impuestos indirectos para favorecer las rentas de quienes lo tienen todo, más de lo que jamás podrán utilizar, de usar sus impuestos para lucrarse, para Sicavs, o para pagarse caprichos o creencias propias.
Basta de hablar de las reglas del juego político mientras los ciudadanos mueren y las instituciones no hacen nada más que lucrar a unos pocos. De plegarse a los deseos de un 2% de la población, engañar con falsas rebajas de impuestos que enmascaran una subida de los mismos al 75% de la población, de perseguir la economía sumergida de los que no tienen para comer y perdonar deudas millonarias a otros. De compararnos a Europa y decir "que roben es normal", de la maldita, mil veces maldita, picaresca española, de creer que hay un carácter nacional que nos empuja a robar cuando roban los que más tienen...

Un minuto de silencio no basta. Un artículo no basta. Las palabras no bastan.
Hay que hacer algo. Por esas personas que no seguirán entre nosotros, víctimas del sistema, por esos seres humanos que han sido arrancados de la vida para que otros disfruten del contacto del papel en sus carteras...
Basta. Podemos cambiar esto. Debemos cambiar esto. Y el que habla de demagogia y populismo, debería utilizar su cartera para acudir a un psicólogo y entender por qué no le importa la vida ajena.

domingo, 8 de junio de 2014

La falla del sistema educativo


Hoy vengo a hablar de las que considero problemáticas sistémicas de la educación académica y reglada en España, así como en otros países, en los que la formación académica parece discurrir por una senda diferente a la formación intelectual. 
Podemos observar esto analizando la carencia de estudios culturales amplios, la incapacidad de luchar contra lo establecido y de discernir entre ley y justicia. La ausencia de sentido lógico y pensamiento crítico, que evita cuestionar los supuestos axiomas de un sistema formado por hombres, no por un ente mágico, y además es la base del método científico. 
En definitiva, el principal problema sería, no ya no fomentar el pensamiento crítico y el raciocinio desde instituciones y programas educativos estatales, sino más bien la lucha de los programas educativos contra la instauración del libre pensamiento y la capacidad de formarse mediante un método, supuestamente académico y duramente criticado por profesores, que termina siendo una herramienta de homogeneización y adopción del sistema de pensamiento imperante como dogma.
La lógica aristotélica y su escasa influencia en la formación académica española no es tampoco un problema de cálculo o presupuesto político; más bien parece fruto del desprecio a la nada desdeñable capacidad de aprender a pensar correctamente. Recordemos que la lógica es la búsqueda de la verdad mediante el uso del razonamiento, utilizando instrumentos que persiguen la mayor objetividad posible. Que no se estudie en colegios o institutos más que de una forma anecdótica deviene en la imposibilidad de alcanzar el libre pensamiento y el razonamiento crítico del que ya hemos hablado; de poco o nada sirve tener cultura en un área determinada; hay que aprender a ejercer el control de la razón. Por ello, carece de sentido un sistema educativo que, contra las recomendaciones de los propios docentes, desestima enseñar a razonar a los alumnos. Un sistema que, de hecho, prefiere la memorización sin conocimiento ni cuestionamiento intelectual, o apela al llamado criterio de autoridad, personado en el programa educativo escrito por el gobierno de turno.
Hay que aprender que, si otro tiene argumentos más sólidos o una capacidad de razonamiento superior, podemos mejorar intelectualmente con sus enseñanzas, aún cuando no sean directas. Es decir, hemos de ser críticos, primero con nosotros mismos y, después, con los demás cuando sus argumentos no nos parezcan correctos. No hay que entrar en una confusión de términos, pues hemos de comprener la diferencia entre desconfiados y escépticos. Los primeros buscan contraargumentaciones falaces, descalifican, juzgan errónea e irracionalmente a priori, y pretenden encontrar el mal en toda actividad de personas ajenas. En cambio, el escéptico mantiene una posición respetuosa y de búsqueda de la verdad. Un auténtico escéptico está dispuesto a aceptar que sus argumentos pueden ser peores que los de otro. .
La lógica debiera ser una constante en la formación académica, al menos, hasta llegar a la universidad (y su formación debiera continuar por cuenta propia, con las herramientas adquiridas en colegio, instituto, lecturas...). Por causa de esta malformación educativa estatal, impuesta por la lógica del gobernante que no quiere un pueblo cultivado, llegamos a un punto en el que nos encontramos con licenciados incapaces de debatir, sociedades clasistas que no demuestran capacidad de debate sino de insulto, valoraciones académicas y profesionales erróneas, y un menosprecio sistemático del arte de la argumentación.
Finalmente, se critica a todo aquél que aporte razones, se le tilda de sabiondo, listillo... y se aclama el cacareo, el insulto fácil, o la descalificación como recurso no argumentativo.



El sistema educativo tiene un problema añadido; sus carencias a la hora de motivar al alumno, de mostrarle las ventajas del saber. Al no existir un razonamiento y un punto de vista propio, al fallar la decodificación de un mensaje implícito (algo común en las artes), el alumno termina por conceptuar los estudios como una actividad molesta, en lugar de tener sensación de crecimiento. 

Si hay algo que agradezco de mi formación (familiar y propia, pero no académica), es que se fomentara el libre pensamiento en mi vida. No tomar el insulto o la descalificación por argumento , debatir y aprender de mis errores, de mi propio exceso de ego, de mi tendencia a querer tener la razón a toda costa (tendencia que durante la juventud suele ser lógica). No hacer uso de la fuerza, sino de la razón. No hacer alarde de logros o caer en las figuras de referencia de forma dogmática (X dijo Y, X es importante, luego Y es cierto).
Hasta que no aprendamos todo esto, los pueblos seguirán supeditados a los gobernantes y sus decisiones no podrán ser cuestionadas por sus "súbditos".

Soy el primero que rechaza juzgar la competencia y la cultura de una persona por una carrera o la formación académica, partiendo de que a la vez respeto mucho una carrera en un ámbito profesional (no vital) y la cultura en ese ámbito general que concede a quienes de verdad se han interesado por el saber y no por la nota. 

No suelo personalizar en mí mismo, pero esta vez lo haré; es muy posible que en no mucho tiempo tenga un doctorado por Bolonia en mi ámbito profesional, y este hecho no cambiará mi cultura general ni mi personalidad; no seré una persona diferente por el hecho de ostentar un título superior. Mi cultura está cimentada sobre la lectura de obras de filosofía, literatura clásica, contemporánea, mi afición al cine y las series, la filosofía... Mi formación, mi educación, y mis capacidades (para bien y para mal) provienen de una formación que, en muchas ocasiones, ha caminado por sendas muy alejadas de la educación académica tradicional. Fue un interés propio bien dirigido por mis padres el que me permitió crecer en ese sentido.
Y eso no lo he hecho porque sea más que nadie, o porque sea más inteligente, al contrario. He tardado muchos años en aprender a ser quien soy, a no querer tener razón per sé o debatir sin argumentos, a no creerme en posesión de la verdad. 

En esta vida mucha gente es tremendamente inteligente, brillante. Pero, por desgracia, muchas de esas personas, más capaces en potencia que otros, desperdician su potencia al no convertirla en acto, precisamente por culpa de una formación/educación incompleta, por no utilizar la razón y no pensar correctamente. A su vez, en cualquier lugar del mundo encuentras personas que apenas tienen el bachillerato o un graduado escolar, con una vasta cultura general y capaz de argumentar mejor que un doctorado en derecho, medicina o psicología. Esto es fruto de una formación no académica. Pero lo cierto es que el sistema educativo debería guiar al alumno para que disponga de más herramientas a la hora de aprender a pensar. 

Para concluír, y siguiendo mis premisas, que pueden o no ser ciertas, un sistema educativo exitoso no es aquél que busca la obtención de un título o una calificación basada en una prueba única, sino el que proporciona herramientas y mejora el raciocinio, el autoconocimiento, y la cultura general y específica del alumno. Es de lógica pensar que un profesional estará más cualificado si su formación le permite pensar y cuestionar los dogmas para generar nuevas realidades más eficientes. 
Además, existen diversas formas de motivar, orientar y ayudar, pero resulta evidente que estudiar basándonos en la creencia falsa de que una figura de autoridad es intelectualmente inviolable cual rey, memorizar sin comprender, leer sin incorporar la información, y tratar temas históricos sin conocer el contexto real, es una condena formativa en firme. 

Es hora de que dejemos de ver a los que han ostentado el poder como si fueran dioses en un panteón, cuando la mayoría no pasan de títeres o personalidades nulas intelectualmente jugando al juego de tronos. Es hora de comprender que este sistema educativo les interesa, por no formar a individuos, sino ganado. Es obvio que las personas con una carrera, FP, diplomatura, máster, doctorado... suelen tener un interés cultural general y no únicamente específico, que pueden ser personas despiertas intelectualmente, como muchos otros. Pero también lo es que la formación no comienza en la universidad; no es más que una especialización que, en ningún caso, debería ser incompatible con una formación completa, la más necesaria para afrontar la vida.



Manuel Báez Duarte
 

miércoles, 28 de mayo de 2014

Los fantasmas de la II Guerra Mundial en la UE



Tras la Gran Guerra, a comienzos del siglo XX, nos encontramos con una situación de superioridad económica, moral, y bancaria/armamentística de diversos países respecto a aquellos que habían perdido la guerra, en una era de postcrisis similar a la actual o a la que viviremos en un lustro.
Se le impuso a un país, Alemania, una deuda pública imposible de pagar, por la cual comenzó un proceso de degradación social y humana que terminaría desembocando en el mayor desencanto político de la historia moderna del país, así como una exaltación del nacionalismo, no como valor, sino como defensa ante lo que se consideraba como un ataque hacia la soberanía del país por haber perdido la guerra.
Europa no fue solidaria. El mundo no fue comprensivo con un país que, destrozado, y vagando a la deriva, terminó cayendo en la desesperación más profunda, lo que les llevó a abrazar un nacionalismo socialista que, finalmente, derivó en una escalada xenófoba, una lucha interna en la que un pueblo se vio abocado a la obediencia o la muerte, y una dictadura, la de Adolf Hitler, que terminó arrasando la vida de millones de personas (algo similar a lo ocurrido en la Rusia de Stalin, que era una dictadura encubierta y no un régimen socialista democrático).
El resto, todos los conocemos. Un continente herido, un genocidio sin precedentes (no solo el del pueblo judío, sino de gitanos, polacos...), y una tendencia política extremista que abrazaba el odio como un recién nacido abraza el pecho de su madre y que, a día de hoy, continúa siendo un peligro que asola el mundo civilizado y la permanencia de una supuesta democracia moderna que aún no conocemos los europeos.

Es el problema de las deudas imposibles de pagar, de la sensación de asfixia nacional y la tiranía, de un futuro que parece desaparecer por el sumidero mientras unos burócratas, demagogos (si, la demagogia es la suya, un discurso confuso y vacío) que viven en un mundo completamente ajeno al del pueblo explican que la clase media y baja debe someterse a la austeridad para regocijo de los ricos. Una historia repetida a lo largo de los años en diferentes naciones.
Finalmente, como ha ocurrido en muchas situaciones de desesperación, el pueblo votó a una emergente figura autoritaria (como podría ser LePen hoy en día) que terminó haciéndose fuerte utilizando ese odio, esa exaltación de la raza que provenía de un complejo, no de inferioridad, sino de invasión. La invasión no era racial, era económica, pero el pueblo fue contundente en su rechazo a la invasión, a la deuda, a la destrucción social del país, a pesar de que, a la postre, se demostraría un grandísimo error que terminaría en tragedia.

Sin embargo, parece que hemos aprendido poco de la lección. Austeridad, vivir por encima de las posibilidades, prima de riesgo, reducción de salarios, recorte de derechos y libertades, destrucción de la separación de poderes, suicidios a un nivel no visto desde el crack del 29, intromisión de países en la política interior de otros países, sumisión de las economías, en este caso en el sur de Europa, destrucción del futuro de los jóvenes, una educación deficitaria, crisis que asola y destruye a la clase media y baja,deuda, deuda, más deuda, asfixia, aún mayor que antes, niños que no pueden comer, padres que sufren sabiendo que no habrá futuro, que la educación pública no permitirá un desarrollo personal... Muerto el humanismo, muerta la democracia como concepto original, retorna el escenario nunca olvidado y el miedo se huele.

Miedo al fantasma de los nacionalismos extremos, de los poderes que pretenden tratar al pueblo como si fuera res, ganado que no tiene voz ni voto, de la desesperación que, a veces, se equivoca, del odio del pueblo hacia su precaria situación, odio que a veces es aprovechado por otros, lobos con piel de cordero, extremistas que buscan la destrucción de la libertad y que se disfrazan de libertarios, LePenes y Adolfos que vagan a sus anchas en su escenario platónico, por primera vez desde los años 30, convertido en realidad por las fuerzas del FMI, la dictatorial economía de la UE, y los mandatos de la Troika.

No debemos olvidar pues el pasado, no debemos abandonar la memoria de las víctimas, el horror de la guerra que asoló un continente, la vida truncada de millones de mentes y el potencial cercenado de ideas brillantes que jamás llegaron a concretarse.
Hemos de combatir esa asfixia con una esperanza incansable, con unidad y solidaridad con quienes no encuentran el modo de continuar luchando dia a día. Mantengamos una vigilancia respetuosa sobre las intolerantes ideas que no conocen al respeto. No permitamos que, en las mismas circunstancias en las que eclosionó la Segunda Guerra Mundial, surjan como abanderados de la desesperanza y el miedo poderes aún más peligrosos e intolerantes que los que hoy nos dominan.
Hemos visto lo ocurrido en gran parte de Europa (Holanda, Grecia, Alemania, UK, Chequia, Dinamarca y, sobre todo, Francia) en las elecciones europeas y los últimos meses. Barrios y ciudades con rentas medias bajas, altos índices de paro, y segregación social, votando en masa a supuestos libertadores que no son sino cabezas visibles de partidos de ultraderecha con ansias dictatoriales. Sin embargo, se utilizaron los grandes medios para dinamitar grupos políticos anti-recortes como Syriza, o los nuevos partidos de cuña democrática que hacían peligrar a los "políticos tradicionales" y su apoyo a un sistema neoliberal caduco. Se olvidó el pasado, se mantuvo la actitud asfixiante sobre el pueblo, se subyugó a las clases desfavorecidas, y apenas se dio importancia al auge de estas formaciones. Parece ser que la palabra populismo solo se aplica a partidos que abogaban por una democracia participativa.

El mayor propósito de la historia humana es el aprendizaje, la mayor ventaja del conocimiento del pasado radica en la posible prevención de errores futuros. Aprendamos de aquella vieja Europa que casi se destruye a sí misma, y construyamos una nueva en la que las diferentes tendencias políticas tengan como baluarte la honestidad, la solidaridad y el respeto mutuo.
España, por primera vez en décadas, parece dar ejemplo, pues no se han votado conceptos xenófobos, clasistas, imperialistas... sino ideas. No importa el partido, sino la intención del mismo, su cercanía ciudadana. Continuar por esa senda es lo acertado. Tratar de no caer en las garras de determinadas figuras que no han surgido, pero surgirán, como ha ocurrido en Grecia con Amanecer Dorado, Francia con Marie Le Pen y su padre en el pasado, o Dinamarca, Holanda, Chequia....

Recordar, compañeros, no es una cuestión de izquierdas, derechas o centro.  No es una cuestión de economía o afiliación política. Los ideales de las diferentes ideologías han de confluir en lo básico. El bienestar social, la libertad, y una relación sana entre el Estado y sus iguales.

Manuel Alberto Báez Duarte



martes, 21 de febrero de 2012

No a la indolencia

No a la indolencia.
No a dejar que piensen por nosotros.
No a permitir que nos conviertan en esclavos sin voz propia.
No a permitir que pongan un collar alrededor de nuestro cuello.
No somos corderos.
No somos su rebaño.
No necesitamos un perro.

Piensa. Aprende a pensar, aprende a ser tú mismo. Abandona ese miedo atroz a ti mismo, al desconocido que habita en ti. Aprende, conócete, intenta ser mejor cada día, pero sé mejor siendo tú mismo.
Tú no necesitas nadie que piense por ti, tus instintos no son un enemigo, tu yo interior no es alguien a quien amordazar.
No importa si estás equivocado; lo que importa es aprender a distinguir cuándo te equivocas, lo que importa es corregir el error y aprender. Equivocarse es el único camino hacia el conocimiento.
Ahora bien, si permites que te encadenen, que dicten cuándo has de ladrar y cuándo has de maullar, nunca alcanzarás el conocimiento, nunca serás nada. No podemos confundir tomar a alguien como modelo, tener maestros, con tomar a alguien como amo, como dueño y señor. Los seres humanos vivimos para complementarnos, no para ser sometidos a otros seres humanos.

Por todo esto digo NO. No a este sistema caduco, no a su percepción de que pueden hacer lo que quieran, no a la manipulación mediática, no a la comodidad que supone dejar que tomen las decisiones por nosotros, que piensen por nosotros.
Estoy cansado de que me vendan que lo he tenido todo fácil cuando no es verdad, que otros tiempos fueron peores... que las cosas son así... Las cosas NO son así, las hacemos nosotros. La sociedad es un constructo humano, ha cambiado en el pasado, y cambiará en el modelo.

Os han hecho creer que este sistema es el mejor, que es el único... gran mentira. Hubo y habrán sistemas diferentes. Los que nosotros queramos.
Ahora bien, si te sientas en tu sofá, si utilizas tus ratos de ocio para no pensar, si dejas que ellos guíen tu camino... No te quejes cuando descubras que, simplemente, no hay camino.

Manuel Belial Báez.

jueves, 26 de enero de 2012

La ley ACTA, o cómo recortar libertades mientras nos entretienen con la SOPA boba.

Ahora mismo es común hablar de la malograda (de momento) ley Sinde, de la ley SOPA, de la ley PIPA y del nuevo proyecto de ley, OPEN, que no deja de ser prácticamente lo mismo que SOPA, una ley que no tiene en cuenta el poder judicial y puede cerrar páginas sin permiso de un juez (separación de los 3 poderes, algo inédito en la democracia).
Curiosamente, nadie se está haciendo eco de la ley ACTA. Mientras que por la red vemos protestas multitudinarias contra SOPA (no contra OPEN, la nueva ley, porque mucha gente no sabe qué existe, ya que la prensa se guarda bien de informar), nadie parece estar haciendo caso a ACTA, un peligro muy real, ya que lleva allanando el camino años, escondida, agazapada entre las piernas de sus progenitores europeos y lista para acabar con la libertad en expresión.
No hablo de piratería. La piratería, como tal, no es positiva (aunque podemos entrar en un debate sobre los infladísimos precios de libros y discos en soportes digitales, que apenas conllevan gastos...), y no deja de ser ilegal, aunque pueda ser comprensible (yo tengo claro que no voy a dejar de consumir cultura por su exorbitado precio, y que si compro, el creador no se ve beneficiado porque no le llega nada).
Hablo de algo mucho más grave, un recorte de libertades. Y el verdadero objetivo, el control de la red.

En internet todos podemos opinar. Todos podemos aprender. Basta con saber buscar y aprender a pensar, a discernir lo útil de lo inútil, a separar la verdad de lo engañoso. Y eso no conviene.
La opinión ha de controlarse. Los medios sirven a un poder superior, al Gran Hermano. Ellos transmiten La Palabra del Señor, el poder.
En cambio, aquí yo puedo vertir mi opinión, buscar otras opiniones, y decidir por mí mismo. Es pronto, porque la gente aún no quiere pensar, no buscan la luz y prefieren resguardarse en la caverna de la ignorancia, que tan bien definió Platón. Sin embargo, ellos han visto el peligro.

Paso ahora de hablaros de los puntos más peligrosos de la ley ACTA, equivalente internacional a la ley SOPA, y que nadie está tratando de frenar...

Hay sanciones económicas y penales BRUTALES, por encima de la agresión, y equiparables al asesinato, incluso para casos de piratería sin ánimo de lucro.
Un comité creado al uso que decidiría en los casos, que no tendría nada que ver con el poder judicial, pero podría cerrar páginas sin derecho a réplica y sin estudio judicial.
Que sería internacional, aunque algunos países son reticentes. Esto quiere decir que el comité podría actuar impunemente en España, Brasil o cualquier país que se adhiera, y vigilar TODOS tus movimentos en la red. De hecho, la intimidad y la privacidad pasarían a estar por debajo en la escala de derechos.

¿Por qué está tardando tranto esta ley? Porque es ilegal, ni más ni menos. Se ha tenido que readaptar no menos de 10 veces porque incumplía las leyes internacionales de los derechos humanos (si, hijos míos, si), la ley de USA y la de varios países europeos, violando los derechos básicos de los ciudadanos.
De hecho, se ha reconocido públicamente que esta ley viola las leyes de la UE, pero aún así, la comisión europea ha dicho que continuará con su aprobación.

Ah! Me dejo el punto más interesante. Esta ley se contempla solo como una medida "extrajudicial", pero dotando al comité de plenos derechos ejecutivos y judiciales.
Además, se le permitirá lo que sea necesario para poder descubrir contenidos inadecuados; esto es, vigilar servicios de mensajería privada, instantánea, correos, foros, blogs... Sin que el autor de los mensajes privados sea jamás informado de que está siendo investigado.

En fin... que dios nos coja confesados. Pero seamos un poco optimistas. Que dios les coja confesados a ellos ;)

viernes, 20 de enero de 2012

Revolución: Me llamo Juan, y mi apellido es nadie.




Hola a todos. Procuraré ser educado y presentarme; Mi nombre es Juan Nadie. No existo, no soy. Sin embargo, siento, sufro, vivo inmerso en la pasión, en el ansia de conocimiento. Soy una conciencia universal, el motor que mueve el mundo. Soy la libertad de ser quien tú quieras ser.
A lo largo de mis muchos siglos de experiencia, he sido atacado una y otra vez por gobiernos, caciques, reyes, instituciones religiosas...
Recientemente, tras siglos de lucha por la libertad, esos ataques se han recrudecido. La libertad se tambalea y, sin que apenas nos percatemos, volvemos a la nada, al desconocimiento.
Escudados en la defensa de la propiedad intelectual (violada una y otra vez por las compañías que abusan de los artistas y se quedan con todos los beneficios), los gobernantes, maniquíes de los Lobbies, grandes multinacionales, y la banca mundial, han decidido dar un golpe definitivo.
Internet no es perfecta. Todos lo sabemos. Es un gran organismo vivo, lleno de desinformación, con múltiples criminales. Pero también representa la libertad de pensamiento.

Los medios manipulan. Ninguna opinión puede aparecer en ellos sin pasar por el llamado "filtro de información", que no es más que un bonito eufemismo para la palabra CENSURA. Hacen parecer verdad la mentira, convierten a los que luchan por nuestros derechos en terroristas o en locos... y, hasta ahora, nosotros les creíamos.
Quien no creyese, debía vivir en una profunda soledad, sabiendo que su voz sería acallada antes de alzarse, que nada podía cambiar porque no disponía de medios de lucha. Sería estigmatizado por la sociedad, pero lo que es peor, ese estigma no podría ser llevado con orgullo; su voz moriría engullida en el eco de las mentiras.

Ahora, con internet, tú distigues cuál es la realidad. Cualquier voz anónima puede convertirse en una realidad, cualquier persona puede luchar por cambiar las cosas. Basta con que expreses tu opinión y busques la verdad. Muchas veces, estarás equivocado, pero eso no importa. Llevamos siglos equivocándonos y aprendiendo de los errores y nos hemos acercado algo más a la verdad, conviertiendo en tangibles palabras como libertad, derechos humanos o igualdad.
Ahora, una verdad puede hacerse un sitio y la manipulación tiene límites. Por eso, hemos de luchar, mientras quede aliento. Hemos de defender lo que es nuestro; la libertad de pensamiento, y la tolerancia hacia los demás, sin caer en el maniqueísmo o la demagogia del "todo vale".
Levantémonos y peleemos. Simplemente, expresando nuestra opinión. Luchando, peleando, siendo como somos y no dejando que construyan una versión "mejorada" de nosotros mismos, más adaptable a la sociedad.
Tú eres tu peor enemigo, pero también tu mejor aliado. No dejes que te convenzan de que estás solo, no permitas que te hagan creer que no importas. No cambies porque has de adaptarte, cambia porque quieres ser mejor para ti mismo, feliz. No aceptes el conocimiento, examínalo.
No creas mis palabras, busca la verdad en ellas, aunque la verdad sea el opuesto de aquello que digo.
No sigas a otros, adapta sus ideales y sus pensamientos, compártelos, pero hazlos tuyos.
No tengas miedo.
Nos llamamos mente, y somos una.
Nos llamamos libertad, y somos todo.
No podrán detenernos, nuestra lucha es nuestra esencia.
No perdonamos.
No olvidamos.
Y somos eternos

miércoles, 18 de enero de 2012

Libertad

Paseo por la calle y escucho las conversaciones ajenas. Todos los rostros parecen mostrar la misma expresión, las voces de su cabeza son filtradas a través de la gran red, la tela de araña tejida por los moradores del Olimpo.
Envidia. Consume. Sé feliz el 100% del tiempo. Trabaja. Basa tu vida en los conceptos tradicionales. No te diviertas más de la cuenta. No sientas.
"¿Viste ese lapiz de labios? El mío me gusta, pero no sé... ahora se lleva más este", le dice una chica a otra. Parece preocupada, incluso arrugas de concentración surcan su frente.
Incluso en algo tan nimio como eso, parece que han conseguido controlarnos.
No tengo nada en contra del consumo. Soy un ferviente consumista, siempre que se trate de aquello que me guste (me da igual si es ropa, discos, o comida, los bienes materiales nos hacen sentir cómodos, nos proporcionan pequeños placeres que hemos de abrazar).
Pero me molesta profundamente vivir en una sociedad en la que parece que nuestros pequeños placeres son impuestos. Somos meros productos. Receptores publicitarios, vasijas vacías que llenar con un contenido innecesario.
Si te apetece comprarte un pintalabios, adelante. No tiene nada de malo, no seamos demagogo. Es bueno gustarse a uno mismo. Pero no cambies porque la televisión te dice que el otro es mejor o más "cool".
Si me apetece comprarme un sombrero, lo haré. No lo haré porque esté de moda; no lo haré porque ya no esté de moda y quiero sentirme retro y especial. Lo haré porque me sale de las narices y porque me apetece.

Nos han robado la libertad, nos han cercenado. Somos espectros del neoliberalismo.
¡Vota! Da igual que nadie represente tus ideales, tienes que votar. Si no, no serás buen ciudadano. Si no crees en el sistema, no tienes derecho a quejarte. No tienes libertad, no deberías existir.
Ve a la moda. Si no, serás ridículo. Te considerarán un paria, un loco.
Manifiéstate, pero solo cuando te lo digan en la tele. Defiende tus derechos más absurdos: el derecho al botellón, o el derecho a tener un equipo de fútbol en primera división. Mientras, aniquilarán otros derechos más importantes, como el de reunión, la libertad de expresión...
No pienses, y NUNCA hables de política. Eres una oveja, ¿no lo comprendes? Si hablas de política, discutirás, porque eres profundamente imbécil, y no eres capaz de hablar sin ladrar, como un perro. Ellos pueden hablar, decidir tu destino, pero tú no. Tú tienes que ser un maniquí y decir que "no te interesa la política".
Habla de fútbol, del tiempo... constantemente. No pienses demasiado. Si alguien te dice algo profundo o interesante, cambia de conversación, considerále un loco, o habla de otra cosa. Critica a una tercera persona que no conoces, siempre es una gran opción.

Procura ser lo más indolente posible, deja que ellos piensen por ti, que la televisión dicte cómo has de vestir, quienes serán tus amigos, quién está loco y quién cuerdo. Oculta tus verdaderos sentimientos, no sientas nada por nadie, vive aterrado por el miedo y permítete sentir sólo cuando esa persona sea socialmente deseable.
Admira solo a personas famosas. Los que están a tu lado no pueden ser especiales, porque la gente especial sólo existe si la conoce todo el mundo. Si alguien a quién conoces provoca en ti un sentimiento cercano a la admiración, expúlsalo de tu vida, o táchalo de loco; es mucho más fácil así.
No te cuestiones las órdenes. Eres un soldado, una minúscula gota en el vasto ejército del consumo. Si te dicen que el último Audi es mejor que tu coche, cómpratelo, aunque tu coche te encante. Si te dicen que tu novia no es apta socialmente, cámbiala por otra. Cree a pies juntillas que las cosas no se pueden cambiar porque son como son, que tú no cuentas.
Puedes ir de alternativo, es otra tribu aceptada. Usa una estética parecida a los otros alternativos, con pantalones anchos, pana, y aspecto pretenciosamente intelectual. Habla mucho de arte, pero cuídate de que tus opiniones sean siempre originales y vayan contra toda corriente, así no te tomarán demasiado en serio, y tendrás tu confortable sofá en el mundo.
Ataca a los que son diferentes, desconfía de ellos y piensa que, si son diferentes, es porque son raros o tienen algún problema. No seas su amigo, no te emparejes jamás con uno de ellos, no pertenezcas a su mundo. Tú sabes qué necesitas: una posición social, un grupo de pertenencia.
Los lobos solitarios, aquellos que no nadan a favor de corriente, pero que tampoco portan estandartes contra todo lo establecido, son malos para tu vida.
Loco. Loco. Loco. Repite esa palabra si algo te hace realmente diferente. Si ríes cuando quieres, si no te importa llorar, si te sientes libre. Si no tienes un problema a la hora de acudir a alguien, de no acudir, de amar, de odiar. Si consumes cuando quieres, sin sentirte culpable por ello. Si crees que cuentas para algo. Si no te sientes un soldado de un ejército, sino un mercenario ocasional.
Llámales locos, huye de ellos. Tu libertad es una carga. Entrégala ahora, o caerás en el pozo de los olvidados.
Pero, sobre todo, no pienses y recuerda; el conocimiento te hace único, y eso hará que estés solo. Siempre es mejor ser un pelele en manos de las decisiones de los demás.

Belial Báez.

domingo, 23 de octubre de 2011

The system has failed - El sistema ha caído. La muerte del capitalismo y el neo-liberalismo radical

¿Cómo se creó el capitalismo?
Cuando Orwell, Huxley, Bradbury y otros tantos diseñaron sus famosas distopías, muchos pensaron que estaban locos.
¿Cómo una sociedad moderna, en la que los seres humanos podían pensar libremente sin preocuparse únicamente de alimentarse y copular, podía volver a caer en las redes del hambre, la enfermedad, la constante guerra, y la desigualdad social?
¿Cómo podrían las personas desechar la cultura, el acceso a la educación, que con tanto ahínco y sangre habían conseguido?

Unas pocas décadas después, esa realidad se hace patente para todos. El sistema capitalista ha caído, devorado por chacales codiciosos, por los políticos obscenos y mórbidos, los banqueros, las multinacionales y, cómo no, por nuestra indolencia.
Sabemos que de toda materia muerta surge de nuevo la vida, y así ha ocurrido. Del cadáver del Capitalismo utópico, transformado posteriormente en Capitalismo desigual, ha surgido el Neoliberalismo radical.

Un poco de historia

Vayamos un poco hacia atrás en el tiempo para aclarar estos términos.
En sus orígines, el sistema capitalista surge como el modelo opuesto al sistema feudal, en el que la sociedad se regía por castas fuertemente restringidas, y de las que resultaba casi imposible salir. Solo en ocasiones, y mediante fuertes méritos en la guerra, se podía ascender, y eso ocurrió únicamente en el ocaso del propio sistema (igual que un esclavo romano no podía ser un ciudadano hasta que Roma comenzó su declive y necesitó que sus esclavos mantuvieran su base económico-militar por completo).
Este modelo opuesto se da ante la aparición de los burgueses, y la posterior lucha de los pequeños burgueses contra los gremios, que también eran castas cerradas. Es algo largo de explicar, muchos ya lo sabréis, y para algo tenéis google. Yo no soy un libro manual de historia ni pretendo serlo, no doy para tanto.

En definitiva, los burgueses le quitan el poder a los nobles poco a poco, haciéndose más y más importantes, y convirtiéndose, lentamente, en aquello que llamamos hoy en día empresarios.
Sin embargo, ese modelo aún no era capitalista, ya que la empresa estaba fuertemente supeditada a los designios de la corona, la iglesia y un montón de chacales más que esperaban a que los demás trabajaran para beberse los frutos de su esfuerzo (como pasa ahora).
Digamos que no había libre mercado en absolutol, tampoco regulacion real del mercado y, desde luego, no había reparto de la riqueza ni el dinero fluía (esto es importante, la distribución de la riqueza es uno de los puntos clave del capitalismo).

Adam Smith

Quién es este señor? Pues se trata de un filósofo y economista absolutamente genial, inventor del sistema que hemos vivido hasta finales de los. años 90. Junto a Marx, una de las figuras fundamentales para comprender los sistemas actuales, y al igual que Marx, malinterpretado porque algunos no han querido contextualizar su sistema
Adam piensa que las cosas se están desmadrando y que el sistema es la misma mierda de siempre: gente con dinero, y gente sin nada de dinero.
Preocupado por el avance social, y consciente de que la mayor parte del conocimiento ni siquiera llega a buen puerto por la escasez y el despilfarro de recursos humanos (ya que solo la iglesia, algunos nobles y unos pocos burgueses tienen derecho a pensar, y de esos, solo unos dos o tres son capaces de hacerlo), Adam establece un sistema adaptado a su época que se autorregula, en el que el dinero fluye, y la riqueza tiene un reparto equitativo; El capitalismo.
Este sistema se basa en el término "sociedad de consumo", que implica que, si todos tienen capacidad para consumir, se requerirá una mayor productividad global y, por lo tanto, todos podremos trabajar, y a su vez consumir.
El concepto es sencillo, pero no por ello menos genial. Recordemos que en su época no existían corporaciones ni multinacionales, y ciertamente un sistema podía ser regulado con correcciones mínimas del estado, fomentando la distribución de la riqueza. Adam descubre cómo el trabajo y el consumo pueden tener una relación simbiótica y autoalimentarse, siendo este un ciclo que puede durar "eternamente" (sin tener en cuenta cambios radicales en la sociedad), sin necesidad de desequilibrios sociales importantes, y premiando a las mentes que sean más productivas y trabajen mejor.
De esta forma, nos evitamos el engorro y el gran defecto de las sociedades colectivistas clásicas (comunismo, anarquía...), cuyos teóricos han sido a menudo malinterpretados al no acotarse su tesis al momento social específica, que no tienen en cuenta la motivación del individuo a la hora de "portarse bien" y producir en su trabajo. Un trabajo no remunerado o recompensado hace que el individuo sea altamente improductivo, o lo que es lo mismo, nos vuelve vagos. Conste que el sistema no está mal pensado (se basa, curiosamente, en raíces muy antiguas, desde la famosa Ciudad del sol de Espartaco, al propio cristianismo y sociedades primitivas), pero no tiene en cuenta la psicología del ser humano y su idiosincrasia; sin motivación, no existe movimiento. Más adelante, veremos que el capitalismo tiene un error de base fundamental, perfectamente comparable al de éstos sistemas. Lo que demuestra que todo sistema necesita una corrección y, sobre todo, una adaptación a los tiempos y los cambios. Tanto los sistemas, sean colectivistas o individualistas, necesitan ser contextualizados.

la combinación del interés personal, la propiedad y la competencia entre vendedores en el mercado llevaría a los productores, "gracias a una mano invisible", a alcanzar un objetivo que no habían buscado de manera consciente: el bienestar de la sociedad (Adam Smith)

Como conclusión, el sistema comienza a crecer y las desigualdades decaen. Siguen existiendo ricos y pobres, pero los pobres no son tan pobres; al menos pueden comer y consumen. Y con el tiempo, hasta piensan, ya que sus hijos tienen acceso a la escuela. Con ello, su ansia de consumo aumenta; si vives solo para comer, no tienes ganas de hacer nada.
La ciencia, al aumentar el acceso a la educación, sufre un avance jamás visto, y el siglo XX (y parte del XIX) ve cómo los conocimientos aumentan en un grado exponencial jamás visto. Se trata del siglo del avance, en el que el ser humano pasa de ser un animal a convertirse en una deidad.
Incluso la carga de trabajo por persona disminuye gracias a la mecanización del trabajo, hay menos accidentes laborales, más tiempo para practicar sexo, la población aumenta, los pájaros cantan y las nubes se levantan.

Se trata del auge del capitalismo, un sistema en todo su esplendor. Auge que dura prácticamente un siglo entero,  en el que surge la llamada clase media, la que ostenta el mayor poder de consumo. Auge que atraviesa un par de crisis que dejan millones de muertos y guerras para favorecer el consumo.

El colapso

Cuando todo parecía ir a mejor, y gracias a multitud de factores (la especulación bancaria, la inflación exagerada del dinero, los grupos de presión económica, el problema del petróleo, la falta de investigación de las energías alternativas, las famosas deudas de los países comprada por "agentes y grupos" anónimos, la compra de los políticos, la restricción 0 del mercado...), el sistema se colapsa y muere.
¿Muere? ¿No es eso muy radical? Por desgracia, no.
Muchos se preguntarán, pero no vivimos en un sistema capitalista? Entonces, cómo ha muerto? No, queridos amigos, no dejemos que nos vendan la moto... vivimos en un nuevo sistema del que hablaremos a posteriori.

La cuestión es simple. Primero, nos encontramos con un concepto imposible de perpetuar, que es el crecimiento perpetuo. Lo que llamaríamos crecimiento no sostenible. El capitalismo no tiene en cuenta la finitud de los recursos naturales, el daño al ecosistema, y la imposibilidad de crecer de forma eterna. Primero, porque llegado un punto, crecer constantemente, es imposible. Hay que generar o inventar nuevos espacios de consumo, consumir cada vez más materia prima, para generar una mayor producción. En este punto, el sistema choca contra la realidad física y contra la homeostasis, el delicado juego de equilibrios que se mantienen entre las diversas variables. Buscar el crecimiento constante implica más demanda, por lo que se generan las llamadas necesesidades creadas. Se busca reducir cada vez más el coste de producción y se premia la velocidad, por lo que se busca un sistema de producción en cadena. Esto implica menos mano de obra, lo que a su vez implica menos consumo, etc. Son cuestiones básicas, pero no entraremos en ellas, pues algunos teóricos afirman que se pueden corregir. 
Por otra parte, el capitalismo exige una moderación externa (que puede ser moderada o más fuerte) que hasta ahora era realizada por el estado. Huye del pan-estatismo, pero tampoco pretende que el sistema se regule totalmente sin moderación, ya que entonces no podrían evitarse los abusos de poder y se caería en la anarquía. Además, todo sistema tiende a un pequeño desequilibrio; para mantener la homeostasis, se requiere un peso que lo balancee. Podríamos hablar de la teoría del caos, pero de nuevo, no viene muy a cuento, bastante larga es ya la nota y no quiero abrumaros con mi ignorancia y que los que sabéis matemáticas me dejéis como un sabelotodo. Uno parece más inteligente cuando habla de lo que sabe, sigamos esa máxima...
El problema, como decía, viene cuando esa moderación es absorbida por los más fuertes del sistema, aquellos que acumulan un porcentaje mayor de riqueza. Hasta ese momento, el sistema no es cerrado, no hay castas. Sería una diferencia maravillosa respecto a la economía feudal o de los gremios. Se basa en esa autorregulación con una moderación externa poco perceptible. En ese moento (inicio del capitalismo), funciona, o parece funcionar. No existen entidades globales que puedan hacer y deshacer y la riqueza se reparte. Al menos, de forma virtual. Cierto, algunos amasan fortuna e influencia, pero ¿a quién le importa? Nadie puede prever que es sólo el inicio, en las sombras, de una oligarquía que a posteriori usará la maquinaria del estado para lograr sus objetivos y que las leyes beneficien sus intereses. En ese momento, el sistema parece ser ideal. Todos pueden ascender a lo más alto, si bien es cierto que con problemas y muchos baches. Aunque, como hemos visto, existen fallos de base que hacen que este "paraíso" que reúne los ejes político-económico y social, esté destinado al fracaso.
Pronto los más fuertes se dejan vencer por la codicia y, sobre todo, los más débiles (que al ser los consumidores y ser masa, deberían ser los más fuertes), se vuelven pusilánimes, indolentes y se acomodan, abandonando la defensa de sus intereses.

System Fail. Reinciar sistema, excepción grave en 3,2,1...

Aquí llega el gran fracaso del sistema. Los que tienen que vigilar no solo no vigilan, sino que fomentan la injusticia. Los ricos comienzan a comerse, casi literalmente, las materias primas de los continentes pobres, y cuando terminan con ellas y sus fuentes de energía, se dedican a arruinar a los países más ricos para comprarles la deuda que ellos mismos han creado, y posteriormente vendérsela con intereses, para así poder seguir arruinándoles.
Deciden que los sueldos son muy altos, por lo que se mudan a países pobres, que comienzan a despegar gracias a la inclusión del trabajo. Sin embargo, en cuanto los habitantes piden una subida salarial, para poder disfrtuar de la vida (y consumir), las multinacionales amenazan con mudarse a otros países, y los gobiernos de los países, en connivencia con esas empresas, reprimen a la población.

Posteriormente se decide privatizar todo. Es uno de los errores del capitalismo, igual que el marxismo y el colectivismo caían en el error de no tener en cuenta la motivación extríneca. En este caso, hablamos de la privatización generalizada y, más allá, de la verdadera falla del sistema capitalista: la creencia de que, en un entorno económico de supuesta libertad, quienes amasan poder y riqueza van a "portarse bien", van a buscar el bienestar social, el desarrollo humano y filogenético. Si antes hablábamos de la motivación, ahora hablamos de la intencionalidad. No decimos que el hombre deba ser un lobo para el hombre, pero creer que en un espacio sin reglas, quienes ostentan la fuerza, el poder, y condiciones de partida favorables, no van a generar sus propias reglas para convertirse en los "dioses del nuevo mundo", es una quimera.
Precisamente, eso es lo que ocurre. La distribución de la riqueza ya no parece ser tan interesante, deja de ser un punto básico del sistema. Los ricos quieren ser más ricos, y generan nuevas normas para ello. Hablan de "libre mercado", de no imponer límites comerciales, pero a la vez ponen a su propia disposición la herramienta del estado. 
Comienza un declive de los estados para demostrarnos qué mal funciona "lo público". La paradoja es que ese declive está causado por la mala gestión de los políticos, con el apoyo de todos los grupos económicos, que luego compran a precio de saldo esas empresas públicas, despiden a la mayoría de trabajadores para ganar aún más dinero, y revalorizan la empresa.

Ahí viene un punto clave, y es que ahora se despide a la gente, no por necesidad, sino simplemente para ganar más, más y más dinero. No importa nada más, solo ganar dinero, tener más que nadie. La motivación no es vivir bien, no es hacer crecer la sociedad; es amasar.
Y amasar es improductivo. El dinero no se mueve, porque lo tienen unos pocos que no consumen tanto como parece (como dijo una vez un amigo, no compares lo que consume Botín con lo que consumen 10000 personas aunque juntos tengan menos dinero que él). Si el dinero no se mueve, no hay reparto de riqueza, y el consumo disminuye, la producción baja. Es lógica pura, no necesitamos producir 50 consoladores si solo se van a vender 10 Qué hacemos entonces? Para mantener los enormes y cuantiosos beneficios, despedimos a los trabajadores, dejando los necesarios para la producción. Cuando todas las grandes empresas comienzan a hacer esto, el trabajo pasa a ser escaso y, por la ley de la oferta y la demanda, se convierte en un mercado altamente competitivo; su precio sube desorbitadamente.
Así, el déspota puede bajar el sueldo a los empleados que no despide y aumentar de nuevo el volúmen de trabajo, tal y como ocurría antes de la revolución industrial (si, estoy hablando del siglo XIX, más parecido a la situación actual que el siglo XX). ¿Dónde queda la distribución de la riqueza? La motivación ha pasado del "nosotros", de la especie y el desarrollo evolutivo, al "yo", que es contrario al bienestar común.

De esta forma tenemos personas que llegan justas a fin de mes, que consumen, pero poco, que trabajan mucho, tienen poco tiempo para pensar, y un acceso restringido a la educación porque, ¡oh, sorpresa!, esta vuelve a estar fuertemente restringida, por la caída de prestigio de la educación pública que tanto conviene a los grandes productores, y que los políticos propician desde su privilegiada posición.
Por otra parte, tenemos a millones de personas aún menos afortunadas, suicidios por falta de dinero, gente que no sabe cómo narices va a seguir comiendo, desahuciados, sin capacidad de consumo y que se convierten en una "lacra" para los mismos pedazos de mierda (a tomar por culo la corrección política) que les ha llevado a esta situación personal.
Siguiente paso? Vamos a privatizar las prestaciones sociales, que es lo único que queda de la sociedad del bienestar. Estoy de acuerdo en mejorar el sistema de prestaciones (centralización, progresividad...), pero cuando la sociedad se va a pique y hay millones de parados que no pueden producir, pero tampoco consumir, no puedes pretender que la gente consuma sanidad privada, pisos, y que encima viva sin tener ni una ayuda estatal.

Y así llegamos a la situación actual, que tal vez podáis entender un poco mejor (muchos lo entenderéis mejor que yo mismo, al tener más conocimientos en la materia). Y lo más gracioso es que muchos de los causantes de esa situación nos dicen que hemos tenido un ritmo de vida demasiado elevado y por eso estamos así. Por supuesto, ni se les ocurre citar SU elevado ritmo de vida, válgame dios...
Los bancos culpan a quienes no pueden pagar los créditos, pero obvian su conducta especulativa. Los gobiernos culpan a la crisis, un fantasma sin origen ni pasado, una sombra que sirve para exculpar a cualquiera. A su vez, los especuladores culpan a los países cuya deuda han causado y, finalmente, parece ser que todo revierte en la clase media, que se convierte de nuevo en una clase pobre, esclavizada, sin poder adquisitivo, sin acceso a la educación ni capacidad de cambiar el sistema mediante el voto (para eso, leer otros artículos en los que explico por qué la democracia es una mentira).

En defnitiva; el sistema vuelve a ser cerrado, como en la edad media. Hermanos, congratulémonos. ¡Las castas han vuelto! Así muere el capitalismo.

El neoliberalismo-extremo

Qué es esto? Es el sistema en el que vivimos. Veamos las diferencias principales con el capitalismo.

Capitalismo "utópico":
Sistema abierto, sin castas económicas o sociales.
Sistema que se autorregula con intervención leve del estado.
El estado vela por la seguridad del propio sistema, no de los particulares.
Sociedad de consumo y productividad. Lujos accesibles.
La riqueza está repartida.
El dinero fluye.
Preponderancia de la clase media.
La educación, la sanidad y otras prestaciones pueden ser gratuítas (incorporación del socialismo en el capitalistmo en segunda mitad del Siglo XX). Sociedad de bienestar.
El trabajo lleva al éxito y el talento se valora.Meritocracia.
Hay espacio para la mejora de la especie y el bienestar común.

Neo-liberalismo de facto:
Sistema cerrado, por castas económicas a las que es casi imposible acceder.
Sistema desequilibrado, sin regulación. Supuesto libre mercado, pero sólo para las élites.
El estado contribuye a desnivelar la balanza y busca el máximo beneficio para los poderosos.
Sociedad de consumo de mínimos (alimentos, necesidades básicas).
La riqueza está polarizada (gente con todo el dinero, gente sin dinero).
El dinero está estancado, no cambia de manos.
Preponderancia de la clase sin dinero o pobres.
Todo es privado, solo hay acceso a ciertas necesidades para aquellos con dinero.
El trabajo solo lleva a la supervivencia, el talento no se desarrolla. No hay meritocracia, el sistema es cerrado y el avance no depende del talento. El punto de partida cuenta. 
No hay espacio para la mejora de la especie. No hay bienestar común.

No creo que haga falta explicar mucho más. El neoliberalismo radical en el que vivimos se basa en la no intervención estatal, o mejor, en que el estado haga leyes que favorezcan a las empresas, o regule toda situación en base a la conveniencia de las mismas.
Se basa en acumular poder y volver a cerrar las castas. En que la gente luche por comer, algo que ya está sucediendo. En que nadie pueda partir de 0 y montar una pequeña empresa de la que vivir.
En definitiva; este sistema se basa en la desigualdad, el inmovilismo, el clasicismo... Es un sistema desequilibrado, en el que el voto es Matrix; el individuo cree que vive en una democracia porque vota, pero todos los votos van a un saco roto, puesto que los políticos, y los medios de comunciación mayoritarios, están al servicio de los poderes fácticos.

Solo queda un pequeño reducto, la Galia irreductible de Asterix y Obelix; internet. El cine, la literatura, y hasta la música, están fuertemente reguladas. El lenguaje de muchos cineastas, escritores y músicos, es claramente revolucionario, pero no se permite su llegada a las masas para que sigan dormidas e indolentes.

De momento, internet no puede ser regulado, pero las nuevas leyes, apoyándose en cuestiones como la piratería (ese sería otro debate, no estoy defendiendo ni criticando la piratería), están comenzando a recortar libertades. Muchos gobiernos ya tienen sistemas que asocian los sujeros que visitan a determinadas páginas con una base de datos.
La libertad muere, el talento queda relegado a una oscura cueva, y el individuo vuelve a ser un siervo. Solo que esta vez, el amo es un gran complejo, un entramado de multinacionales y bancos. Mucho más cruél, mucho más déspota.

Despierta

¡¡Despierta!!
No creas en las mentiras, sé consciente de la realidad.
La vida no es como es. Las cosas no son inevitables.
Huye del conformismo, ataca la indolencia. No permanezcas aferrado a los pensamientos que han introducido en tu cabeza. Manda a la mierda el sistema si no crees en él. No observes con aburrimiento al que lucha. Si crees que puedes hacerlo mejor que él... ¡Hazlo!
No dejes que un partido te etiquete, no te bases en una ideología política creada por los peces gordos. Ni izquierda, ni derecha, ni centro. Solo un mundo en el que cuente algo más que el dinero, algo más que las mentiras.

Nosotros somos la fuerza de consumo, nosotros somos la fuerza de trabajo. Nosotros somos los pensadores, los que sirven el café, los que limpian, los que crean arte, los que investigan, los que compran ropa o pornografía.
Nosotros somos todo.
Así que despierta... Y no dejes que el mundo caiga porque crees que no podemos hacerlo mejor, o que el sistema "es así". Tú eres el sistema. Todos lo somos.

Manuel Alberto Báez Duarte
Salamanca, 24 - 10 - 2011

martes, 21 de diciembre de 2010

1984 a la vuelta de la esquina. Primera parte; libertad




“En una época de engaño universal, decir la verdad constituye un acto revolucionario”

"Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente"

George Orwell, 1984.

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Vivimos en un mundo construído sobre la mentira, sobre una ilusión que flota sobre dos palabras que no tienen aplicación práctica ni sentido de ser. Estas palabras son conocidas como "Democracia" y "Libertad".

Ambas denominaciones son la luz que brilla fuera de la caverna, el mundo ideal que jamás ha sido contemplado por ser humano alguno. Resquicios de la verdad, de un mundo ideal que, por desgracia, no existe en el plano de la realidad social en el que nos encontramos.

Que nadie se engañe; tampoco existieron en el pasado, de hecho, la opresión era aún mayor.

La historia nos muestra como poco a poco, el mundo ha ido cambiando, mejorando las condiciones de vida, permitiendo que las personas vivan más años, que tengan más comodidades, pero la realidad siempre ha sido la misma ; todos vivimos por debajo de las posibilidades reales que nos brinda el mundo.

Y eso, sin hablar de los países del llamado Tercer mundo, aquellos que se considera aparte del plano de nuestra realidad, un submundo que no podemos y, sobre todo, no queremos comprender.

En un mundo lleno de tecnología, de recursos, de posibilidades, las intrincadas y retorcidas maquinaciones de los poderes fácticos nos mantienen atados mediante la poderosa herramienta de la mentira y la persuasión política.

Llegamos a ver como normal aquello que debería constituir la excepción ;robo a gran escala, estafas, bancos ganando más dinero que nunca en la crisis, especuladores que juegan con las deudas de los estados, países que dicen que hay que matar a quienes descubren la verdad y los tachan de espías...

Y así, lo aceptamos con una resignación silenciosa, enfermamos de "estrés" y "ansiedad", temerosos de que el mundo pueda arrebatarnos todo aquello por lo que luchamos, y dejamos que manejen los hilos como maestros titiriteros, mientras desvían nuestra atención con el deporte (loable cuando no encierra intenciones de distracción), espectáculos vacíos, películas que casi nunca contienen un mensaje o un guión original, series insulsas, reality shows que nos muestran seres esperpénticos de los que reírnos, y telediarios que nos muestran el mundo que pretenden que veamos.

En su momento, mucha gente creyó que la televisión podría constituir la salvación del ser humano, su escape de la caverna y la llegada de la luz, de la auténtica libertad, esa que se nos veta, la libertad de elegir quienes somos, de pensar por nosotros mismos (aunque siempre tendremos influencia externa, es inevitable) y no de pensar aquello que quieren que pensemos, de alzar la voz y protestar sabiendo que es nuestro derecho.

Sin embargo, la implantación de las multinacionales en la prensa y la televisión acabó con esa esperanza. La libertad volvió a ser una ilusión al alcance de unos pocos que eran aplastados por el sistema, aquellos que se sentían solitarios vagaban por la noche aferrados a una botella de alcohol, un cigarrillo, y la seguridad de que nunca verían un mundo diferente a aquél que habían conocido.

Hoy, todos lo sabemos, la información en la televisión está completamente dirigida y, lo peor, es que muchos la creen, al igual que muchos creen en los dogmas de las diferentes iglesias, constituidos asimismo para aniquilar la libertad y cualquier posible heterogeneidad de pensamiento.

Contemplemos ahora la nueva herramienta de comunicación, Internet, llena de "paja", de información errónea, pero también de buenas intenciones, de información que una menta despierta puede investigar por su cuenta. Esa enorme red de conocimiento y relaciones sociales que nos pone la libertad al alcance de la mano.

Internet también ha caído parcialmente sobre su control, pero la paradoja es que ese control lo hemos cedido todos voluntariamente.

Las redes sociales no se usan para conocer a los demás, para vivir experiencias con los otros, sino para colgar fotos del botellón, o de pesonas que contemplan la cámara con una absurda ansia sexual que bien podrían colmar en el mundo real. Hay cabida para el humor, pero la mayor parte de las veces es un humor que recurre a los tópicos ya establecidos, que se burla de personas que el sistema nos hace ver como "frikis" porque les interesa apartarlos y hacernos ver que no son más que balas perdidas, errores de la naturaleza que deben ser erradicados socialmente hablando (por frikis entiendo eso que nos venden como frikis, los que leen mucho, los que gustan del cine, de la ciencia, de la historia... el otro concepto hoy en día es denominado "nerd", y son más bien bufones del sistema).

La mayor parte de las páginas son intrascendentales, pero contemplamos asustados como otras, bien elaboradas, en las que podemos disfrutar de información, en las que podemos crecer como personas, aún cuando no estemos de acuerdo con lo que dicen (pensar consiste en apreciar incluso aquello con lo que no estamos de acuerdo, mientras esté bien razonado) son ninguneadas por ese fenómeno absurdo llamado "troll", personajes que solo usan la red para molestar y demostrarnos a todos su patetismo y su ignorancia. Podemos ver también como esas páginas no pasan de las 200 visitas, mientras que otras, que muestran videos de gente tirándose en plancha al agua, niños mordiéndose entre si, o chavales pegando palizas y grabándolo con el móvil, tienen millones de visitas.

Y es que, ahora nos han brindado la libertad y la hemos rechazado. La sangre rebosa del cáliz y cae al suelo sin que nadie la recoja. Millones y millones de seres humanos viven el día a día sin elegir; tal vez no puedan, tal vez no todos hemos tenido las mismas oportunidades, tal vez aquellos que han elegido la libertad viven en un vacío, sabiendo que se pierden todo un mundo de mentiras y de falsedades, donde la libertad es una quimera, pero el ocio barato, los shows televisimos anodinos, y la locura colectiva flotan en el aire.

¿Es posible que el ser humano rechace la libertad? ¿Es posible que nuestra vida tenga que discurrir en la caverna, sin contemplar nunca la luz?

Y no os creáis que ellos son libres. Aquellos que han hecho de su vida un atentado contra la libertad, aquellos que solo viven para amasar fortuna, que poseen el conocimiento y lo han alterado, que han fabricado el muro de mentiras, no son libres; son esclavos de su propia avaricia, y al creerse sus mentiras, renuncian a la libertad.

Manuel "Belial" Báez, Salamanca.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Diálogos I ; Sobre España, la crisis, el gobierno, los españoles, y la huelga de controladores.

(Hablándole al señor X) no te conozco, pero me gustaría puntualizar algunas opiniones, ya que muchas no son ciertas según datos objetivos que barajan organismos oficiales. Y ojo, que no lo digo por discutir, no soy un defensor de España, como país hace aguas en muchas cosas, aunque prefiero vivir aquí, que vivir en Marruecos, Grecia, Portugal o México, con todos los respetos.
Según la unión europea los españoles son los que más trabajan de la europa "unida". El problema no es de los españoles, puesto que en su mayoría, si que son trabajadores. Tampoco se puede decir que sean idiotas (en cierto sentido, decir eso es absurdo, puesto que la palabra idiota no es un insulto como tal, sino un estado mental que depende de la curva de Gauss), o que sean chulos. Chulos hay en todas partes, tal vez has viajado poco (te lo dije un hijo de extranjera, y con familia proveniente de Alemania, Suiza, Brasil y Portugal). Precisamente ese es un problema de los españoles; las generalizaciones sin fundamento, la radicalización del pensamiento. Englobar a un colectivo en una serie de creencias basadas en la nada, y no argumentadas.
El problema es que aquí todavía no se comprende que la productividad es más importante que las horas de trabajo (algo que comprenden nórdicos, alemanes, y todo el mundo). En españa se trabaja más y se hacen más horas extras (obligadas) que en el resto de Europa.
La psicología empresarial en USA demostró que, a partir de jornadas de 8 horas, la productividad desciende, no en el mismo día, sino que se produce un rendimiento decreciente en días sucesivos.

Otro problema es el funcionariado. Estados Unidos avisó hace menos de una década que España se hundiría, porque su economía no se basa en la empresa, que genera dinero, sino en unas pocas multinacionales, los bancos y, sobre todo, el funcionariado. En España tenemos 10 veces el índice recomendado de administrativo por habitante, y evidentemente, eso no es culpa de los funcionarios, sino del gobierno, que creó esos puestos sin preocuparse si esa economía sería sostenible en época de vacas flacas. Ahora lo pagamos todos...

En cambio, y esto Toni lo sabe muy bien, somos el país europeo en el que peor se trata al pequeño empresario. Se dice que pagamos menos impuestos (falso, impuesto de sociedades, de un 20% de los beneficios, además de IRPF, un IVA que no se descuenta completamente como cree la gente, y carecencias de desgravos que en otros países si desgravan), pero lo que no se dice, es que somos el país de la UE con menos ayudas a los empresarios, no solo a los establecidos, sino a la formación de empresas.
Curiosamente tenemos un convenio vergonzoso con China, según el cual están exentos de pagar impuestos los 5 primeros años, algo que a mi empresa no le conceden, porque yo soy español y no chino. El resultado es que los españoles empresarios no reciben ayudas ni aún cuando demuestren que su plan es bueno (no sé si lo sabéis, han paralizado los créditos ICO completamente), y tampoco recibe ayudas, como en Alemania, sacadas de sus impuestos, cuando el negocio necesita remodelación.

Otro problema es que nuestra clase política ha demostrado una incompetencia, en lineas generales, que raya lo irreal. Hablamos, no ya de los robos, que ya sería suficiente para que el país fuera mejor, sino de ámbitos como la educación, la política internacional, o el hecho de "prestar" a fondo perdido 250millones de euros a un banco (el santander) y no firmar una concesión mínima de créditos, para ver después cómo le regalaban el dinero al Real Madrid (y no tengo nada en contra del club).

En lo que no despertemos y hagamos formas de protesta reales, en lugar de insultarnos entre nosotros, nada mejorará.

De igual forma, lo de los controladores ha sido ilegal. Si un médico hace huelga sin avisar, y no cubre servicios mínimos, puede ir a la cárcel. Es cierto que no debió ser tanta noticia, pero con su actuación han ayudado al gobierno, puesto que al destrozar el puente, no solo han dañado la imagen turístico-idílica de españa, sino que han destrozado las previsiones de los empresarios de la hostelería, que bastante jodidos están ya...

jueves, 5 de agosto de 2010

A brave new world

http://www.portaltic.es/sector/noticia-bill-gates-reune-30-multimillonarios-donar-50-fortuna-20100805121630.html


No veo a Botín, uno de los hombres más ricos de la historia de nuestro país (y más oscuros), o a Hidalgo, o los herederos del imperio Prisa, haciendo lo mismo, la verdad.

Estamos ante una iniciativa histórica. En los últimos años, Bill Gates, quién asegura sentirse agradecido por todo lo que le ha dado el mundo, y que dice que la mayor parte de su dinero es "inútil" para él, porque jamás podría gastarlo (una gran verdad), se ha convertido en el abanderado de un movimiento que, de llegar a buen puerto, bien podría cambiar muchas cosas en esta ponzoña de mundo.
Pero sobre todo, esta iniciativa es un llamado a la esperanza. ¿Por qué tanta avaricia? ¿De verdad es necesario tener dinero y más dinero cuándo ya no sabes ni cómo gastarlo?
Esperanza en que haya algo más que un atajo de crápulas envejecidos decidiendo nuestro destino con un absurdo juego de dados.
Esperanza en que el mundo, corrompido y dominado por las multinacionales, no sea la única posibilidad.

Suelo ser una persona incrédula y desconfiada en estos aspectos, pero he de reconocer que me sorprende la iniciativa. Bastarían 20 o 30 de estos magnates para cambiar la historia, y no exagero.
Con el dinero que tienen podrían crearse escuelas, hospitales, infraestructuras en países pobres.
Ahora bien, si otros millonarios del mundo se sumaran a esta iniciativa... Sería algo grandioso.

No hablamos de comunismo ni filosofías baratas. Ni siquiera de altruísmo. No nos metamos en los motivos que mueven a esta iniciativa. Ojalá a todos los ricos les hiciera felices hacer algo bueno por los demás. Aunque los motivos fueran egoístas, el acto sería maravilloso.

Brindo con mi cerveza por un mundo feliz. Espero que algún día alguien llegue a verlo.

Ojalá...