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miércoles, 2 de julio de 2014

Mamá me voy de España

"Mamá, me voy de España"
"Hija, piénsalo bien... Ya sé que las cosas son difíciles pero irse fuera siempre es complicado... Encontrarás algo. Estudia otro máster mientras..."
"No puedo... no tengo dinero, tengo 30 años y no tengo experiencia más que como becaria. No puedo seguir así. ¿Cómo voy a poder desarrollar una vida personal? ¿Cómo voy a tener hijos algún día? ¿Cómo voy a labrarme un futuro? Tengo 2 carreras, y me ofrecen sueldos de 700 euros... No... Me voy..."
"Y qué haré yo sin mi hija... ¿Por qué pasará esto?"

Esta conversación simulada es una situación común en los tiempos que corren, tiempos de crisis, corrupción y lucha social. El abandono del país por parte de muchas de las personas con mejor preparación de España. Entendamos por preparación, no únicamente la clásica alusión al estudiante universitario, sino lo referido a las mentes preclaras que, pudiendo aportar mucho a su país, deciden, generalmente por desesperación, marcharse de su patria. Evidentemente, este drama es mayor para el país cuando se trata de personas que han sido preparadas desde el punto de vista formativo con dinero estatal. La llamada fuga de cerebros, que parece haber alegrado a miembros de nuestro gobierno alegando que "volverán". Pero... ¿volverán teniendo su vida en otra patria, su nueva familia y amigos, cuando tuvieron que marcharse porque no se les dio ninguna oportunidad de quedarse?
La famosa niña de Rajoy tendría hoy un futuro opaco aunque tuviese tres carreras y ocho masters. Probablemente esa niña terminaría viviendo en Alemania, mendigando por un sueldo decente, sufriendo las miradas de quienes han nacido en el país, la intolerancia y la desconfianza arquetípica que siempre mostramos hacia los extranjeros.
Y es que, a día de hoy, nosotros, queridos españoles, nos hemos convertido en los nuevos rumanos de Europa, sólo que a diferencia de la oleada de trabajadores primordialmente físicos que trataban de huir de un régimen dictatorial, los emigrantes españoles son en mayor medida personas con titulaciones superiores que huyen de una supuesta democracia que torpedea cualquier intento de cambiar el sistema desde dentro, o que no permite al sistema judicial encausar a figuras públicas por causas de corrupción, cuestiones en las que nos parecemos sospechosamente a una dictadura.

No deja de resultar curioso que los padres de muchos de estos chicos, e incluso muchos de estos chicos, vean como un peligro para el futuro del país formaciones políticas que han surgido recientemente, informándose en los mismos periódicos y medios que les han mentido descaradamente durante años y que, de una forma u otra, realizan titulares y manipulan el lenguaje basándose en intereses de los grandes poderes económicos de este país, que concentran la mayor parte de la riqueza y a la vez la mayor parte de la economía sumergida y el fraude fiscal.
Escucho por la calle hablar a personas cuyo sueldo apenas les permite llegar a final de mes, personas que defienden fehacientemente un sistema que les margina y obliga a sus hijos a emigrar. Contemplo en pueblos y pedanías a personas solitarias cuya familia lucha en el extranjero por una vida mejor que la que no han podido tener en España, hablar de los peligros de un supuesto sistema comunista que le robaría sus pertenencias mientras alegremente defienden y votan a partidos políticos que tienen más imputados que habitantes hay en el pueblo. Repitiendo coletillas de la prensa, esa perversión manipuladora tan en boga en los años 30 y 40 por el ministerio de un tal Goebbels en el III Reich.

Mucha gente, ignorante de la realidad, trata de explicar que esto no es culpa del gobierno, que los mercados lo han decidido. No son conscientes de que los mercados son las mismas fuerzas económicas ante las cuales responde el gobierno de España, incluyendo la banca alemana y las empresas del IBEX 35. Los mercados no son dioses, ni duendes, ni empresas sin rostro ni accionista. No deciden cuando sembrar la cosecha, ni lanzas rayos desde el monte Olimpo a los mortales, aunque si arruinan países y destruyen vidas por el mero placer de revolcarse en su sucio y asqueroso dinero. Pero la soberanía se la entrega el gobierno.
 Recientemente, una organización ligada al Partido Popular, las FAES, ha expresado su descontento respecto al sueldo mínimo español, haciendo hincapié en que es excesivamente elevado y frena las expectativas de ganancias de los empresarios españoles. La realidad es que nuestros sueldos mínimos son de los menores de Europa (una tercera parte), que si bien la carga total de impuestos, llamada carga fiscal por habitante, no se cuenta entre las más altas de Europa, sí lo son los impuestos indirectos que afectan principalmente a la clase baja y media, es decir a los trabajadores comunes, mientras que los impuestos directos son cada vez más bajos y las grandes empresas ganan cada día más dinero.
Esta misma organización también ha dicho que las leyes del despido siguen siendo demasiado rígidas para el empresario y se ha quejado de otras cuestiones como las horas extras o los honorarios de jornada laboral en diversas ocasiones. Supongo que este tipo de organización es a la que no temen los padres cuyos hijos se han tenido que marcha del país.
Supongo que considera mucho más peligrosos a sus vecinos y conciudadanos cuando se reúnen en un parque para debatir cómo frenar esta situación de saqueo. Vivimos en el siglo XXI, y nos encontramos con una red de mentiras y falsedades dispuestas por el propio gobierno en las que incluso una vicepresidenta trata de lanzar a los fiscales que han defendido a políticos corruptos y miembros de la monarquía, contra el líder de uno de los partidos que más votos obtenido en las últimas elecciones de forma totalmente legal, por hablar de una explicación política sobre un tema ciertamente peliagudo siendo su profesión la de politólogo… una persona que busca y explica causas políticas, lo cual no implica justificar hechos. Esa mujer es una de las personas que aludía al movimiento 15M diciendo que no era normal y que se presentaran en las urnas, que entonces obtendrían crédito y respeto.

Y es que, pervertir el lenguaje es algo muy sencillo, como ya sabía Chomsky cuando realizó un tratado sobre manipulación de los medios hace ya unos cuantos años. Intelectual, por cierto, que se ha unido a las críticas vertidas contra el gobierno español por sus constantes campañas de difamación contra todo aquel que quiera cambiar el sistema desde dentro, desde fuera o, simplemente, de no quedarse sentado viendo cómo le roban el rancho.
Un país puede arruinarse y dividirse por muchos motivos. La apatía y la indolencia, o las ganas de mantenerse en la ignorancia, son formas de arruinarse vergonzosas, deshorosas, y poco patrióticas.
No puedes gritar arriba España y defender a quienes han esquilmado el fondo de pensiones, no debes decir que votas a los "tuyos" cuando tu voto no es pertenencia de un partido, sino de un programa electoral que ha de cumplirse.
No es de recibo que te quejes de que tus hijos viven en Alemania o de que le han quitado el subsidio a tu sobrino, o que la ley de dependencia y su cuasi-desaparación afecta gravemente a un familiar enfermo, cuando a la hora de votar, te crees las mentiras vertidas y criticas una asamblea vecinal porque eso es de "rojos", sin conocer el verdadero significado de la palabra democracia.

Así pues, cuando te preguntes por qué ocurre lo que ocurre, cuando salga un ladrón o un corrupto en la tele, un imputado, alguien sospechoso de financiación ilegal, un presidente que se reúne con dictadores y sonríe o un presidente de una junta que ha dado paseos en yates con narcotraficantes, pregúntate qué parte de la culpa ostentas tú al no buscar información veraz y actuar cómo si no fuera contigo.
Pregúntate quién ha dejado este país arruinado, quién es el patriota, si quien calla y otorga, o quien pelea por el bienestar social. Dile a tu hijo que se marcha porque tú no defiendes sus derechos, porque tienes miedo a quienes luchan por la libertad, que te aterra lo nuevo y prefieres que te roben y tu hijo se vea obligado a emigrar.
Que más vale malo conocido, como tantos otros estúpidos refranes españoles, "sabiduría popular" y picaresca que nos han llevado al "todo vale" y "dimitir es un nombre ruso".
Que lo haces para defender la marca España, esa que ven fuera como sinónimo de corrupción, malgasto y estulticia.
Que lo haces porque son "los tuyos", aunque jamás se dignarían desayunar contigo porque te consideran escoria, ralea de clase baja que sólo existe para dar apretones durante la campaña electoral.
Plantéate a quienes tienes miedo y quién está aterrorizándote. Y luego quéjate porque tu hijo se marcha del país...

miércoles, 28 de mayo de 2014

Los fantasmas de la II Guerra Mundial en la UE



Tras la Gran Guerra, a comienzos del siglo XX, nos encontramos con una situación de superioridad económica, moral, y bancaria/armamentística de diversos países respecto a aquellos que habían perdido la guerra, en una era de postcrisis similar a la actual o a la que viviremos en un lustro.
Se le impuso a un país, Alemania, una deuda pública imposible de pagar, por la cual comenzó un proceso de degradación social y humana que terminaría desembocando en el mayor desencanto político de la historia moderna del país, así como una exaltación del nacionalismo, no como valor, sino como defensa ante lo que se consideraba como un ataque hacia la soberanía del país por haber perdido la guerra.
Europa no fue solidaria. El mundo no fue comprensivo con un país que, destrozado, y vagando a la deriva, terminó cayendo en la desesperación más profunda, lo que les llevó a abrazar un nacionalismo socialista que, finalmente, derivó en una escalada xenófoba, una lucha interna en la que un pueblo se vio abocado a la obediencia o la muerte, y una dictadura, la de Adolf Hitler, que terminó arrasando la vida de millones de personas (algo similar a lo ocurrido en la Rusia de Stalin, que era una dictadura encubierta y no un régimen socialista democrático).
El resto, todos los conocemos. Un continente herido, un genocidio sin precedentes (no solo el del pueblo judío, sino de gitanos, polacos...), y una tendencia política extremista que abrazaba el odio como un recién nacido abraza el pecho de su madre y que, a día de hoy, continúa siendo un peligro que asola el mundo civilizado y la permanencia de una supuesta democracia moderna que aún no conocemos los europeos.

Es el problema de las deudas imposibles de pagar, de la sensación de asfixia nacional y la tiranía, de un futuro que parece desaparecer por el sumidero mientras unos burócratas, demagogos (si, la demagogia es la suya, un discurso confuso y vacío) que viven en un mundo completamente ajeno al del pueblo explican que la clase media y baja debe someterse a la austeridad para regocijo de los ricos. Una historia repetida a lo largo de los años en diferentes naciones.
Finalmente, como ha ocurrido en muchas situaciones de desesperación, el pueblo votó a una emergente figura autoritaria (como podría ser LePen hoy en día) que terminó haciéndose fuerte utilizando ese odio, esa exaltación de la raza que provenía de un complejo, no de inferioridad, sino de invasión. La invasión no era racial, era económica, pero el pueblo fue contundente en su rechazo a la invasión, a la deuda, a la destrucción social del país, a pesar de que, a la postre, se demostraría un grandísimo error que terminaría en tragedia.

Sin embargo, parece que hemos aprendido poco de la lección. Austeridad, vivir por encima de las posibilidades, prima de riesgo, reducción de salarios, recorte de derechos y libertades, destrucción de la separación de poderes, suicidios a un nivel no visto desde el crack del 29, intromisión de países en la política interior de otros países, sumisión de las economías, en este caso en el sur de Europa, destrucción del futuro de los jóvenes, una educación deficitaria, crisis que asola y destruye a la clase media y baja,deuda, deuda, más deuda, asfixia, aún mayor que antes, niños que no pueden comer, padres que sufren sabiendo que no habrá futuro, que la educación pública no permitirá un desarrollo personal... Muerto el humanismo, muerta la democracia como concepto original, retorna el escenario nunca olvidado y el miedo se huele.

Miedo al fantasma de los nacionalismos extremos, de los poderes que pretenden tratar al pueblo como si fuera res, ganado que no tiene voz ni voto, de la desesperación que, a veces, se equivoca, del odio del pueblo hacia su precaria situación, odio que a veces es aprovechado por otros, lobos con piel de cordero, extremistas que buscan la destrucción de la libertad y que se disfrazan de libertarios, LePenes y Adolfos que vagan a sus anchas en su escenario platónico, por primera vez desde los años 30, convertido en realidad por las fuerzas del FMI, la dictatorial economía de la UE, y los mandatos de la Troika.

No debemos olvidar pues el pasado, no debemos abandonar la memoria de las víctimas, el horror de la guerra que asoló un continente, la vida truncada de millones de mentes y el potencial cercenado de ideas brillantes que jamás llegaron a concretarse.
Hemos de combatir esa asfixia con una esperanza incansable, con unidad y solidaridad con quienes no encuentran el modo de continuar luchando dia a día. Mantengamos una vigilancia respetuosa sobre las intolerantes ideas que no conocen al respeto. No permitamos que, en las mismas circunstancias en las que eclosionó la Segunda Guerra Mundial, surjan como abanderados de la desesperanza y el miedo poderes aún más peligrosos e intolerantes que los que hoy nos dominan.
Hemos visto lo ocurrido en gran parte de Europa (Holanda, Grecia, Alemania, UK, Chequia, Dinamarca y, sobre todo, Francia) en las elecciones europeas y los últimos meses. Barrios y ciudades con rentas medias bajas, altos índices de paro, y segregación social, votando en masa a supuestos libertadores que no son sino cabezas visibles de partidos de ultraderecha con ansias dictatoriales. Sin embargo, se utilizaron los grandes medios para dinamitar grupos políticos anti-recortes como Syriza, o los nuevos partidos de cuña democrática que hacían peligrar a los "políticos tradicionales" y su apoyo a un sistema neoliberal caduco. Se olvidó el pasado, se mantuvo la actitud asfixiante sobre el pueblo, se subyugó a las clases desfavorecidas, y apenas se dio importancia al auge de estas formaciones. Parece ser que la palabra populismo solo se aplica a partidos que abogaban por una democracia participativa.

El mayor propósito de la historia humana es el aprendizaje, la mayor ventaja del conocimiento del pasado radica en la posible prevención de errores futuros. Aprendamos de aquella vieja Europa que casi se destruye a sí misma, y construyamos una nueva en la que las diferentes tendencias políticas tengan como baluarte la honestidad, la solidaridad y el respeto mutuo.
España, por primera vez en décadas, parece dar ejemplo, pues no se han votado conceptos xenófobos, clasistas, imperialistas... sino ideas. No importa el partido, sino la intención del mismo, su cercanía ciudadana. Continuar por esa senda es lo acertado. Tratar de no caer en las garras de determinadas figuras que no han surgido, pero surgirán, como ha ocurrido en Grecia con Amanecer Dorado, Francia con Marie Le Pen y su padre en el pasado, o Dinamarca, Holanda, Chequia....

Recordar, compañeros, no es una cuestión de izquierdas, derechas o centro.  No es una cuestión de economía o afiliación política. Los ideales de las diferentes ideologías han de confluir en lo básico. El bienestar social, la libertad, y una relación sana entre el Estado y sus iguales.

Manuel Alberto Báez Duarte



domingo, 23 de octubre de 2011

The system has failed - El sistema ha caído. La muerte del capitalismo y el neo-liberalismo radical

¿Cómo se creó el capitalismo?
Cuando Orwell, Huxley, Bradbury y otros tantos diseñaron sus famosas distopías, muchos pensaron que estaban locos.
¿Cómo una sociedad moderna, en la que los seres humanos podían pensar libremente sin preocuparse únicamente de alimentarse y copular, podía volver a caer en las redes del hambre, la enfermedad, la constante guerra, y la desigualdad social?
¿Cómo podrían las personas desechar la cultura, el acceso a la educación, que con tanto ahínco y sangre habían conseguido?

Unas pocas décadas después, esa realidad se hace patente para todos. El sistema capitalista ha caído, devorado por chacales codiciosos, por los políticos obscenos y mórbidos, los banqueros, las multinacionales y, cómo no, por nuestra indolencia.
Sabemos que de toda materia muerta surge de nuevo la vida, y así ha ocurrido. Del cadáver del Capitalismo utópico, transformado posteriormente en Capitalismo desigual, ha surgido el Neoliberalismo radical.

Un poco de historia

Vayamos un poco hacia atrás en el tiempo para aclarar estos términos.
En sus orígines, el sistema capitalista surge como el modelo opuesto al sistema feudal, en el que la sociedad se regía por castas fuertemente restringidas, y de las que resultaba casi imposible salir. Solo en ocasiones, y mediante fuertes méritos en la guerra, se podía ascender, y eso ocurrió únicamente en el ocaso del propio sistema (igual que un esclavo romano no podía ser un ciudadano hasta que Roma comenzó su declive y necesitó que sus esclavos mantuvieran su base económico-militar por completo).
Este modelo opuesto se da ante la aparición de los burgueses, y la posterior lucha de los pequeños burgueses contra los gremios, que también eran castas cerradas. Es algo largo de explicar, muchos ya lo sabréis, y para algo tenéis google. Yo no soy un libro manual de historia ni pretendo serlo, no doy para tanto.

En definitiva, los burgueses le quitan el poder a los nobles poco a poco, haciéndose más y más importantes, y convirtiéndose, lentamente, en aquello que llamamos hoy en día empresarios.
Sin embargo, ese modelo aún no era capitalista, ya que la empresa estaba fuertemente supeditada a los designios de la corona, la iglesia y un montón de chacales más que esperaban a que los demás trabajaran para beberse los frutos de su esfuerzo (como pasa ahora).
Digamos que no había libre mercado en absolutol, tampoco regulacion real del mercado y, desde luego, no había reparto de la riqueza ni el dinero fluía (esto es importante, la distribución de la riqueza es uno de los puntos clave del capitalismo).

Adam Smith

Quién es este señor? Pues se trata de un filósofo y economista absolutamente genial, inventor del sistema que hemos vivido hasta finales de los. años 90. Junto a Marx, una de las figuras fundamentales para comprender los sistemas actuales, y al igual que Marx, malinterpretado porque algunos no han querido contextualizar su sistema
Adam piensa que las cosas se están desmadrando y que el sistema es la misma mierda de siempre: gente con dinero, y gente sin nada de dinero.
Preocupado por el avance social, y consciente de que la mayor parte del conocimiento ni siquiera llega a buen puerto por la escasez y el despilfarro de recursos humanos (ya que solo la iglesia, algunos nobles y unos pocos burgueses tienen derecho a pensar, y de esos, solo unos dos o tres son capaces de hacerlo), Adam establece un sistema adaptado a su época que se autorregula, en el que el dinero fluye, y la riqueza tiene un reparto equitativo; El capitalismo.
Este sistema se basa en el término "sociedad de consumo", que implica que, si todos tienen capacidad para consumir, se requerirá una mayor productividad global y, por lo tanto, todos podremos trabajar, y a su vez consumir.
El concepto es sencillo, pero no por ello menos genial. Recordemos que en su época no existían corporaciones ni multinacionales, y ciertamente un sistema podía ser regulado con correcciones mínimas del estado, fomentando la distribución de la riqueza. Adam descubre cómo el trabajo y el consumo pueden tener una relación simbiótica y autoalimentarse, siendo este un ciclo que puede durar "eternamente" (sin tener en cuenta cambios radicales en la sociedad), sin necesidad de desequilibrios sociales importantes, y premiando a las mentes que sean más productivas y trabajen mejor.
De esta forma, nos evitamos el engorro y el gran defecto de las sociedades colectivistas clásicas (comunismo, anarquía...), cuyos teóricos han sido a menudo malinterpretados al no acotarse su tesis al momento social específica, que no tienen en cuenta la motivación del individuo a la hora de "portarse bien" y producir en su trabajo. Un trabajo no remunerado o recompensado hace que el individuo sea altamente improductivo, o lo que es lo mismo, nos vuelve vagos. Conste que el sistema no está mal pensado (se basa, curiosamente, en raíces muy antiguas, desde la famosa Ciudad del sol de Espartaco, al propio cristianismo y sociedades primitivas), pero no tiene en cuenta la psicología del ser humano y su idiosincrasia; sin motivación, no existe movimiento. Más adelante, veremos que el capitalismo tiene un error de base fundamental, perfectamente comparable al de éstos sistemas. Lo que demuestra que todo sistema necesita una corrección y, sobre todo, una adaptación a los tiempos y los cambios. Tanto los sistemas, sean colectivistas o individualistas, necesitan ser contextualizados.

la combinación del interés personal, la propiedad y la competencia entre vendedores en el mercado llevaría a los productores, "gracias a una mano invisible", a alcanzar un objetivo que no habían buscado de manera consciente: el bienestar de la sociedad (Adam Smith)

Como conclusión, el sistema comienza a crecer y las desigualdades decaen. Siguen existiendo ricos y pobres, pero los pobres no son tan pobres; al menos pueden comer y consumen. Y con el tiempo, hasta piensan, ya que sus hijos tienen acceso a la escuela. Con ello, su ansia de consumo aumenta; si vives solo para comer, no tienes ganas de hacer nada.
La ciencia, al aumentar el acceso a la educación, sufre un avance jamás visto, y el siglo XX (y parte del XIX) ve cómo los conocimientos aumentan en un grado exponencial jamás visto. Se trata del siglo del avance, en el que el ser humano pasa de ser un animal a convertirse en una deidad.
Incluso la carga de trabajo por persona disminuye gracias a la mecanización del trabajo, hay menos accidentes laborales, más tiempo para practicar sexo, la población aumenta, los pájaros cantan y las nubes se levantan.

Se trata del auge del capitalismo, un sistema en todo su esplendor. Auge que dura prácticamente un siglo entero,  en el que surge la llamada clase media, la que ostenta el mayor poder de consumo. Auge que atraviesa un par de crisis que dejan millones de muertos y guerras para favorecer el consumo.

El colapso

Cuando todo parecía ir a mejor, y gracias a multitud de factores (la especulación bancaria, la inflación exagerada del dinero, los grupos de presión económica, el problema del petróleo, la falta de investigación de las energías alternativas, las famosas deudas de los países comprada por "agentes y grupos" anónimos, la compra de los políticos, la restricción 0 del mercado...), el sistema se colapsa y muere.
¿Muere? ¿No es eso muy radical? Por desgracia, no.
Muchos se preguntarán, pero no vivimos en un sistema capitalista? Entonces, cómo ha muerto? No, queridos amigos, no dejemos que nos vendan la moto... vivimos en un nuevo sistema del que hablaremos a posteriori.

La cuestión es simple. Primero, nos encontramos con un concepto imposible de perpetuar, que es el crecimiento perpetuo. Lo que llamaríamos crecimiento no sostenible. El capitalismo no tiene en cuenta la finitud de los recursos naturales, el daño al ecosistema, y la imposibilidad de crecer de forma eterna. Primero, porque llegado un punto, crecer constantemente, es imposible. Hay que generar o inventar nuevos espacios de consumo, consumir cada vez más materia prima, para generar una mayor producción. En este punto, el sistema choca contra la realidad física y contra la homeostasis, el delicado juego de equilibrios que se mantienen entre las diversas variables. Buscar el crecimiento constante implica más demanda, por lo que se generan las llamadas necesesidades creadas. Se busca reducir cada vez más el coste de producción y se premia la velocidad, por lo que se busca un sistema de producción en cadena. Esto implica menos mano de obra, lo que a su vez implica menos consumo, etc. Son cuestiones básicas, pero no entraremos en ellas, pues algunos teóricos afirman que se pueden corregir. 
Por otra parte, el capitalismo exige una moderación externa (que puede ser moderada o más fuerte) que hasta ahora era realizada por el estado. Huye del pan-estatismo, pero tampoco pretende que el sistema se regule totalmente sin moderación, ya que entonces no podrían evitarse los abusos de poder y se caería en la anarquía. Además, todo sistema tiende a un pequeño desequilibrio; para mantener la homeostasis, se requiere un peso que lo balancee. Podríamos hablar de la teoría del caos, pero de nuevo, no viene muy a cuento, bastante larga es ya la nota y no quiero abrumaros con mi ignorancia y que los que sabéis matemáticas me dejéis como un sabelotodo. Uno parece más inteligente cuando habla de lo que sabe, sigamos esa máxima...
El problema, como decía, viene cuando esa moderación es absorbida por los más fuertes del sistema, aquellos que acumulan un porcentaje mayor de riqueza. Hasta ese momento, el sistema no es cerrado, no hay castas. Sería una diferencia maravillosa respecto a la economía feudal o de los gremios. Se basa en esa autorregulación con una moderación externa poco perceptible. En ese moento (inicio del capitalismo), funciona, o parece funcionar. No existen entidades globales que puedan hacer y deshacer y la riqueza se reparte. Al menos, de forma virtual. Cierto, algunos amasan fortuna e influencia, pero ¿a quién le importa? Nadie puede prever que es sólo el inicio, en las sombras, de una oligarquía que a posteriori usará la maquinaria del estado para lograr sus objetivos y que las leyes beneficien sus intereses. En ese momento, el sistema parece ser ideal. Todos pueden ascender a lo más alto, si bien es cierto que con problemas y muchos baches. Aunque, como hemos visto, existen fallos de base que hacen que este "paraíso" que reúne los ejes político-económico y social, esté destinado al fracaso.
Pronto los más fuertes se dejan vencer por la codicia y, sobre todo, los más débiles (que al ser los consumidores y ser masa, deberían ser los más fuertes), se vuelven pusilánimes, indolentes y se acomodan, abandonando la defensa de sus intereses.

System Fail. Reinciar sistema, excepción grave en 3,2,1...

Aquí llega el gran fracaso del sistema. Los que tienen que vigilar no solo no vigilan, sino que fomentan la injusticia. Los ricos comienzan a comerse, casi literalmente, las materias primas de los continentes pobres, y cuando terminan con ellas y sus fuentes de energía, se dedican a arruinar a los países más ricos para comprarles la deuda que ellos mismos han creado, y posteriormente vendérsela con intereses, para así poder seguir arruinándoles.
Deciden que los sueldos son muy altos, por lo que se mudan a países pobres, que comienzan a despegar gracias a la inclusión del trabajo. Sin embargo, en cuanto los habitantes piden una subida salarial, para poder disfrtuar de la vida (y consumir), las multinacionales amenazan con mudarse a otros países, y los gobiernos de los países, en connivencia con esas empresas, reprimen a la población.

Posteriormente se decide privatizar todo. Es uno de los errores del capitalismo, igual que el marxismo y el colectivismo caían en el error de no tener en cuenta la motivación extríneca. En este caso, hablamos de la privatización generalizada y, más allá, de la verdadera falla del sistema capitalista: la creencia de que, en un entorno económico de supuesta libertad, quienes amasan poder y riqueza van a "portarse bien", van a buscar el bienestar social, el desarrollo humano y filogenético. Si antes hablábamos de la motivación, ahora hablamos de la intencionalidad. No decimos que el hombre deba ser un lobo para el hombre, pero creer que en un espacio sin reglas, quienes ostentan la fuerza, el poder, y condiciones de partida favorables, no van a generar sus propias reglas para convertirse en los "dioses del nuevo mundo", es una quimera.
Precisamente, eso es lo que ocurre. La distribución de la riqueza ya no parece ser tan interesante, deja de ser un punto básico del sistema. Los ricos quieren ser más ricos, y generan nuevas normas para ello. Hablan de "libre mercado", de no imponer límites comerciales, pero a la vez ponen a su propia disposición la herramienta del estado. 
Comienza un declive de los estados para demostrarnos qué mal funciona "lo público". La paradoja es que ese declive está causado por la mala gestión de los políticos, con el apoyo de todos los grupos económicos, que luego compran a precio de saldo esas empresas públicas, despiden a la mayoría de trabajadores para ganar aún más dinero, y revalorizan la empresa.

Ahí viene un punto clave, y es que ahora se despide a la gente, no por necesidad, sino simplemente para ganar más, más y más dinero. No importa nada más, solo ganar dinero, tener más que nadie. La motivación no es vivir bien, no es hacer crecer la sociedad; es amasar.
Y amasar es improductivo. El dinero no se mueve, porque lo tienen unos pocos que no consumen tanto como parece (como dijo una vez un amigo, no compares lo que consume Botín con lo que consumen 10000 personas aunque juntos tengan menos dinero que él). Si el dinero no se mueve, no hay reparto de riqueza, y el consumo disminuye, la producción baja. Es lógica pura, no necesitamos producir 50 consoladores si solo se van a vender 10 Qué hacemos entonces? Para mantener los enormes y cuantiosos beneficios, despedimos a los trabajadores, dejando los necesarios para la producción. Cuando todas las grandes empresas comienzan a hacer esto, el trabajo pasa a ser escaso y, por la ley de la oferta y la demanda, se convierte en un mercado altamente competitivo; su precio sube desorbitadamente.
Así, el déspota puede bajar el sueldo a los empleados que no despide y aumentar de nuevo el volúmen de trabajo, tal y como ocurría antes de la revolución industrial (si, estoy hablando del siglo XIX, más parecido a la situación actual que el siglo XX). ¿Dónde queda la distribución de la riqueza? La motivación ha pasado del "nosotros", de la especie y el desarrollo evolutivo, al "yo", que es contrario al bienestar común.

De esta forma tenemos personas que llegan justas a fin de mes, que consumen, pero poco, que trabajan mucho, tienen poco tiempo para pensar, y un acceso restringido a la educación porque, ¡oh, sorpresa!, esta vuelve a estar fuertemente restringida, por la caída de prestigio de la educación pública que tanto conviene a los grandes productores, y que los políticos propician desde su privilegiada posición.
Por otra parte, tenemos a millones de personas aún menos afortunadas, suicidios por falta de dinero, gente que no sabe cómo narices va a seguir comiendo, desahuciados, sin capacidad de consumo y que se convierten en una "lacra" para los mismos pedazos de mierda (a tomar por culo la corrección política) que les ha llevado a esta situación personal.
Siguiente paso? Vamos a privatizar las prestaciones sociales, que es lo único que queda de la sociedad del bienestar. Estoy de acuerdo en mejorar el sistema de prestaciones (centralización, progresividad...), pero cuando la sociedad se va a pique y hay millones de parados que no pueden producir, pero tampoco consumir, no puedes pretender que la gente consuma sanidad privada, pisos, y que encima viva sin tener ni una ayuda estatal.

Y así llegamos a la situación actual, que tal vez podáis entender un poco mejor (muchos lo entenderéis mejor que yo mismo, al tener más conocimientos en la materia). Y lo más gracioso es que muchos de los causantes de esa situación nos dicen que hemos tenido un ritmo de vida demasiado elevado y por eso estamos así. Por supuesto, ni se les ocurre citar SU elevado ritmo de vida, válgame dios...
Los bancos culpan a quienes no pueden pagar los créditos, pero obvian su conducta especulativa. Los gobiernos culpan a la crisis, un fantasma sin origen ni pasado, una sombra que sirve para exculpar a cualquiera. A su vez, los especuladores culpan a los países cuya deuda han causado y, finalmente, parece ser que todo revierte en la clase media, que se convierte de nuevo en una clase pobre, esclavizada, sin poder adquisitivo, sin acceso a la educación ni capacidad de cambiar el sistema mediante el voto (para eso, leer otros artículos en los que explico por qué la democracia es una mentira).

En defnitiva; el sistema vuelve a ser cerrado, como en la edad media. Hermanos, congratulémonos. ¡Las castas han vuelto! Así muere el capitalismo.

El neoliberalismo-extremo

Qué es esto? Es el sistema en el que vivimos. Veamos las diferencias principales con el capitalismo.

Capitalismo "utópico":
Sistema abierto, sin castas económicas o sociales.
Sistema que se autorregula con intervención leve del estado.
El estado vela por la seguridad del propio sistema, no de los particulares.
Sociedad de consumo y productividad. Lujos accesibles.
La riqueza está repartida.
El dinero fluye.
Preponderancia de la clase media.
La educación, la sanidad y otras prestaciones pueden ser gratuítas (incorporación del socialismo en el capitalistmo en segunda mitad del Siglo XX). Sociedad de bienestar.
El trabajo lleva al éxito y el talento se valora.Meritocracia.
Hay espacio para la mejora de la especie y el bienestar común.

Neo-liberalismo de facto:
Sistema cerrado, por castas económicas a las que es casi imposible acceder.
Sistema desequilibrado, sin regulación. Supuesto libre mercado, pero sólo para las élites.
El estado contribuye a desnivelar la balanza y busca el máximo beneficio para los poderosos.
Sociedad de consumo de mínimos (alimentos, necesidades básicas).
La riqueza está polarizada (gente con todo el dinero, gente sin dinero).
El dinero está estancado, no cambia de manos.
Preponderancia de la clase sin dinero o pobres.
Todo es privado, solo hay acceso a ciertas necesidades para aquellos con dinero.
El trabajo solo lleva a la supervivencia, el talento no se desarrolla. No hay meritocracia, el sistema es cerrado y el avance no depende del talento. El punto de partida cuenta. 
No hay espacio para la mejora de la especie. No hay bienestar común.

No creo que haga falta explicar mucho más. El neoliberalismo radical en el que vivimos se basa en la no intervención estatal, o mejor, en que el estado haga leyes que favorezcan a las empresas, o regule toda situación en base a la conveniencia de las mismas.
Se basa en acumular poder y volver a cerrar las castas. En que la gente luche por comer, algo que ya está sucediendo. En que nadie pueda partir de 0 y montar una pequeña empresa de la que vivir.
En definitiva; este sistema se basa en la desigualdad, el inmovilismo, el clasicismo... Es un sistema desequilibrado, en el que el voto es Matrix; el individuo cree que vive en una democracia porque vota, pero todos los votos van a un saco roto, puesto que los políticos, y los medios de comunciación mayoritarios, están al servicio de los poderes fácticos.

Solo queda un pequeño reducto, la Galia irreductible de Asterix y Obelix; internet. El cine, la literatura, y hasta la música, están fuertemente reguladas. El lenguaje de muchos cineastas, escritores y músicos, es claramente revolucionario, pero no se permite su llegada a las masas para que sigan dormidas e indolentes.

De momento, internet no puede ser regulado, pero las nuevas leyes, apoyándose en cuestiones como la piratería (ese sería otro debate, no estoy defendiendo ni criticando la piratería), están comenzando a recortar libertades. Muchos gobiernos ya tienen sistemas que asocian los sujeros que visitan a determinadas páginas con una base de datos.
La libertad muere, el talento queda relegado a una oscura cueva, y el individuo vuelve a ser un siervo. Solo que esta vez, el amo es un gran complejo, un entramado de multinacionales y bancos. Mucho más cruél, mucho más déspota.

Despierta

¡¡Despierta!!
No creas en las mentiras, sé consciente de la realidad.
La vida no es como es. Las cosas no son inevitables.
Huye del conformismo, ataca la indolencia. No permanezcas aferrado a los pensamientos que han introducido en tu cabeza. Manda a la mierda el sistema si no crees en él. No observes con aburrimiento al que lucha. Si crees que puedes hacerlo mejor que él... ¡Hazlo!
No dejes que un partido te etiquete, no te bases en una ideología política creada por los peces gordos. Ni izquierda, ni derecha, ni centro. Solo un mundo en el que cuente algo más que el dinero, algo más que las mentiras.

Nosotros somos la fuerza de consumo, nosotros somos la fuerza de trabajo. Nosotros somos los pensadores, los que sirven el café, los que limpian, los que crean arte, los que investigan, los que compran ropa o pornografía.
Nosotros somos todo.
Así que despierta... Y no dejes que el mundo caiga porque crees que no podemos hacerlo mejor, o que el sistema "es así". Tú eres el sistema. Todos lo somos.

Manuel Alberto Báez Duarte
Salamanca, 24 - 10 - 2011