viernes, 20 de enero de 2012

Revolución: Me llamo Juan, y mi apellido es nadie.




Hola a todos. Procuraré ser educado y presentarme; Mi nombre es Juan Nadie. No existo, no soy. Sin embargo, siento, sufro, vivo inmerso en la pasión, en el ansia de conocimiento. Soy una conciencia universal, el motor que mueve el mundo. Soy la libertad de ser quien tú quieras ser.
A lo largo de mis muchos siglos de experiencia, he sido atacado una y otra vez por gobiernos, caciques, reyes, instituciones religiosas...
Recientemente, tras siglos de lucha por la libertad, esos ataques se han recrudecido. La libertad se tambalea y, sin que apenas nos percatemos, volvemos a la nada, al desconocimiento.
Escudados en la defensa de la propiedad intelectual (violada una y otra vez por las compañías que abusan de los artistas y se quedan con todos los beneficios), los gobernantes, maniquíes de los Lobbies, grandes multinacionales, y la banca mundial, han decidido dar un golpe definitivo.
Internet no es perfecta. Todos lo sabemos. Es un gran organismo vivo, lleno de desinformación, con múltiples criminales. Pero también representa la libertad de pensamiento.

Los medios manipulan. Ninguna opinión puede aparecer en ellos sin pasar por el llamado "filtro de información", que no es más que un bonito eufemismo para la palabra CENSURA. Hacen parecer verdad la mentira, convierten a los que luchan por nuestros derechos en terroristas o en locos... y, hasta ahora, nosotros les creíamos.
Quien no creyese, debía vivir en una profunda soledad, sabiendo que su voz sería acallada antes de alzarse, que nada podía cambiar porque no disponía de medios de lucha. Sería estigmatizado por la sociedad, pero lo que es peor, ese estigma no podría ser llevado con orgullo; su voz moriría engullida en el eco de las mentiras.

Ahora, con internet, tú distigues cuál es la realidad. Cualquier voz anónima puede convertirse en una realidad, cualquier persona puede luchar por cambiar las cosas. Basta con que expreses tu opinión y busques la verdad. Muchas veces, estarás equivocado, pero eso no importa. Llevamos siglos equivocándonos y aprendiendo de los errores y nos hemos acercado algo más a la verdad, conviertiendo en tangibles palabras como libertad, derechos humanos o igualdad.
Ahora, una verdad puede hacerse un sitio y la manipulación tiene límites. Por eso, hemos de luchar, mientras quede aliento. Hemos de defender lo que es nuestro; la libertad de pensamiento, y la tolerancia hacia los demás, sin caer en el maniqueísmo o la demagogia del "todo vale".
Levantémonos y peleemos. Simplemente, expresando nuestra opinión. Luchando, peleando, siendo como somos y no dejando que construyan una versión "mejorada" de nosotros mismos, más adaptable a la sociedad.
Tú eres tu peor enemigo, pero también tu mejor aliado. No dejes que te convenzan de que estás solo, no permitas que te hagan creer que no importas. No cambies porque has de adaptarte, cambia porque quieres ser mejor para ti mismo, feliz. No aceptes el conocimiento, examínalo.
No creas mis palabras, busca la verdad en ellas, aunque la verdad sea el opuesto de aquello que digo.
No sigas a otros, adapta sus ideales y sus pensamientos, compártelos, pero hazlos tuyos.
No tengas miedo.
Nos llamamos mente, y somos una.
Nos llamamos libertad, y somos todo.
No podrán detenernos, nuestra lucha es nuestra esencia.
No perdonamos.
No olvidamos.
Y somos eternos

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